Lewis Hamilton explicó este jueves que su relación con Charles Leclerc atraviesa un momento de buena comunicación interna después del incidente que ambos protagonizaron en la primera vuelta del Gran Premio de Italia. El piloto de Ferrari contó sus impresiones en el circuito de Madring, sede este fin de semana del Gran Premio de España.
El británico, siete veces campeón del mundo, aseguró que los dos pilotos abordaron el asunto directamente y que la conversación permitió cerrar el episodio. Hamilton calificó el intercambio de «saludable» y destacó la madurez de su compañero de equipo.
Hamilton y Leclerc hablaron tras el incidente de Monza
La maniobra del pasado fin de semana terminó con Hamilton en la grava y con pérdida de posiciones. El inglés rechazó que aquello refleje un problema con las órdenes de Ferrari y recordó que situaciones parecidas ya se habían producido con ese coche.
«Creo que lo bueno es que hablamos cara a cara para hablar sobre el tema. Fuimos abiertos y honestos, y lo zanjamos», declaró Hamilton. El piloto añadió que ambos compiten muy cerca en ritmo, quieren ganar y también buscan el mejor resultado para la escudería.
Hamilton admitió que todavía habrá momentos de frustración entre los dos, aunque consideró que la relación construida con el tiempo permite gestionar esas situaciones. También dejó abierta la posibilidad de revisar cómo pueden actuar mejor en próximas carreras.
El objetivo de Ferrari, trabajar por el mejor resultado
El británico negó que esté reclamando un trato especial para pelear por el Mundial. Su prioridad, según explicó, es que los dos pilotos colaboren para maximizar la cosecha de Ferrari durante el fin de semana.
«En vez de trabajar uno contra el otro y terminar 4º y 5º, tal vez podamos trabajar juntos y obtener el podio y ganar más puntos», señaló. Hamilton planteó así una cooperación que permita evitar que sus duelos internos perjudiquen al equipo.
Hamilton resta importancia al día de rodaje
El piloto también se refirió a la jornada de filmación celebrada en Madring. A su juicio, esa toma de contacto ofreció poca información porque el monoplaza tenía escasa potencia y la pista carecía de agarre.
«No había grip. No podemos cambiar el coche porque no es un test. Fue filmado», zanjó Hamilton. La única referencia útil que obtuvo, explicó, fue una primera impresión sobre la dirección que toma el trazado.