El entrenador del Arsenal FC, Mikel Arteta, ha expresado su descontento tras la amarga derrota en la final de la Liga de Campeones 2025-26, donde su equipo cayó en la tanda de penaltis (4-3) ante el Paris Saint-Germain. El partido se disputó en el Puskás Aréna de Budapest, y aunque Arteta reconoce el dolor de la derrota, también destaca el orgullo por el desempeño de su equipo durante la temporada.
Reflexiones tras la derrota
Arteta, al hablar con Movistar Plus+ en la zona mixta del estadio, afirmó: «Tienes que dominar las emociones. Sientes dolor, lo tienes que sentir, el deporte es esto. Eso no quita el orgullo que siento por mis jugadores, por la temporada que hemos hecho». El técnico español subrayó que lo vivido este año no se repetirá de la misma manera, aunque espera que el equipo continúe creciendo.
El desafío de enfrentar al PSG
El entrenador también reflexionó sobre el partido, señalando que enfrentarse a un equipo como el PSG, «que tiene recursos para absolutamente todo», es un reto considerable. «Nos quedamos mal porque teníamos la oportunidad de hacer algo que nunca se ha hecho en la historia de este club», lamentó.
Análisis del encuentro
Arteta analizó el desarrollo del juego, mencionando la importancia de marcar pronto y la necesidad de mantener el bloque bajo en el campo. «Es un equipo que tiene soluciones. Cualquier otro equipo pierde el balón en situaciones de presión, pero este no lo pierde; individualmente son muy buenos», argumentó.
Reconocimiento a Luis Enrique
El entrenador del Arsenal también elogió a Luis Enrique, el técnico del PSG, reconociendo el mérito de su equipo. «Lo que ha hecho Luis con el equipo tiene un mérito tremendo y hemos estado muy cerca», comentó, añadiendo que la suerte no estuvo de su lado en esta ocasión.
La tanda de penaltis
Arteta explicó que los lanzamientos en la tanda de penaltis fueron ejecutados por «los que podían» por no estar fatigados. «Obviamente nos faltaban tiradores como Havertz, como Bukayo [Saka], como Odegaard», lamentó el entrenador, quien también destacó que se había preparado un plan para la prórroga, pero no tuvieron el acierto necesario.
Un año de logros y desafíos
El técnico se mostró agradecido por el apoyo recibido durante la temporada, describiéndola como «un maratón tremendo». «Ha sido un año muy muy largo. Estoy superagradecido a todo el mundo, a los jugadores, a todo el ‘staff’ y a todo el público que nos ha llevado en volandas», reiteró antes de dirigirse a la rueda de prensa.
Emociones tras la final
Al ser preguntado sobre sus sentimientos tras la derrota, Arteta respondió: «Dolor, eso es todo. Cuando estás tan cerca y a solo unos penaltis de ganar la competición de clubes más importante, eso es lo que debes sentir». También se refirió a la necesidad de seguir trabajando para alcanzar nuevas finales en el futuro.
La necesidad de mejorar
Arteta hizo hincapié en que para llegar a futuras finales, el equipo deberá seguir progresando. «Tendremos que ganárnoslo, tendremos que repetir la misma progresión que tuvimos en los últimos años», afirmó, señalando que el nivel de competencia en Europa sigue aumentando cada temporada.
Controversias en el partido
El entrenador no pudo evitar mencionar las acciones polémicas del partido, como un posible penalti a Noni Madueke. «He visto todos los penaltis de la competición en las últimas 72 horas para entender qué es penalti y qué no, y eso fácilmente sí puede ser penalti», expresó Arteta con visible frustración.
Un sentimiento de orgullo
A pesar de la derrota, Arteta concluyó su intervención reconociendo el orgullo que siente por su equipo. «Lo que les he dicho a los jugadores y al ‘staff’ es que, si les diese las gracias un millón de veces, no sería suficiente. Es por la alegría y los momentos que hemos vivido juntos cada día», indicó.
Felicitaciones al PSG
Por último, Arteta felicitó al PSG y a Luis Enrique, considerándolos el mejor equipo del mundo. «Lo que son capaces de hacer con el balón, con las acciones individuales, no lo he visto a nadie antes», concluyó el técnico del Arsenal, dejando entrever su admiración por el rival a pesar de la dolorosa derrota.
