La Catedral Primada de Toledo y la emblemática plaza de Zocodover han sido el escenario de los actos conmemorativos del Centenario de la Coronación canónica de la Imagen de la Virgen del Sagrario. Esta celebración ha reunido a miles de fieles, convirtiéndose en un evento festivo no solo para la ciudad, sino también para toda la Archidiócesis primada, en un contexto que coincide con el VIII Centenario de la colocación de la primera piedra de la actual catedral gótica.
Ceremonias y misa solemne
De acuerdo con la información proporcionada por el arzobispado, las actividades de la jornada comenzaron en el templo primado con una misa solemne. Este acto ha sido presidido por el Enviado extraordinario del papa León XIV, el arzobispo toledano Alejandro Arellano Cedillo, quien fue nombrado para esta misión el 11 de abril pasado. En su encargo, el Santo Padre le pidió que, durante la celebración de la procesión, hiciera presente su voz para que todos recibieran un renovado impulso en su fe.
En la carta que el papa León XIV envió a Arellano, reconoció que en la «Iglesia Catedral de Toledo, primada de toda España […], se tributa singular veneración a la celestial Patrona, la Virgen del Sagrario, cuya venerada imagen sedente fue coronada con corona de oro hace ya cien años”.
El mensaje del Santo Padre
Durante la misa, el enviado del Papa inició su homilía expresando que traía consigo «el afecto entrañable del Santo Padre», quien abraza a cada uno de los fieles con la misma ternura con la que Cristo mira a su Iglesia. «El Papa León XIV mira hoy con particular afecto a esta ciudad incomparable de Toledo, custodia secular de la tradición cristiana de España», añadió.
Arellano subrayó que este evento no es solo un aniversario histórico, sino una ocasión para avivar “un fuego que sigue ardiendo en el corazón de nuestra Iglesia” y para renovar un pacto de amor con la Virgen. «La coronación de María no es solo un eco del pasado, sino parte del presente vivo de la fe de vuestra Iglesia diocesana», afirmó.
Reflexiones sobre el octavo centenario
El arzobispo también hizo mención del octavo centenario de la Catedral de Toledo, señalando que esta efeméride resalta que «la fe cristiana no existe fuera del tiempo o en los márgenes de la historia». En sus ocho siglos, la catedral ha sido un refugio de una fe que busca habitar las preguntas de cada época, y que no se detiene en la nostalgia, sino que ofrece esperanza para el futuro.
En su homilía, don Alejandro Arellano destacó la relación entre María y la Eucaristía, mencionando que «la Virgen del Sagrario sigue conduciendo a los fieles hacia el altar y el misterio de un Dios que quiso quedarse entre los hombres». Aseguró que mientras haya personas que recen en la Catedral Primada, la fe continuará vibrando en las generaciones futuras, sosteniendo el alma de la tierra y la esperanza de la Iglesia.
Un llamado en tiempos de crisis
El arzobispo también hizo eco de la crisis de adoración en la sociedad contemporánea, donde muchos han perdido el sentido de Dios. «Las sociedades modernas poseen tecnologías admirables, pero almas heridas», reflexionó. En medio de esta crisis espiritual, Arellano afirmó que María acompaña y anima a la humanidad que sufre, ofreciendo esperanza y guía en tiempos difíciles.
