El Centro Regional de Formación del Profesorado ha puesto en marcha una serie de formaciones dirigidas a los inspectores educativos de Castilla-La Mancha. Con el propósito de fomentar entornos escolares más seguros y justos, este ciclo formativo se centra especialmente en la convivencia escolar y la inclusión educativa. La Inspección ha renovado sus conocimientos en mediación, resolución de conflictos y en la implementación de prácticas restaurativas.
Respuesta inclusiva y formación especializada
Con el fin de ofrecer una respuesta inclusiva y adaptada a las necesidades específicas, el plan incluye formación enfocada en el acompañamiento ante conductas desafiantes y en el apoyo conductual positivo. Esto refuerza la capacidad de asesoramiento de los inspectores, garantizando una educación de calidad para todo el alumnado y la comunidad escolar, según informa el Gobierno regional.
Internacionalización y un salto en metodologías y digitalización
Una de las principales innovaciones de este periodo es la apertura de la inspección castellanomanchega al ámbito internacional, gracias a un programa propio de Erasmus+ impulsado por la Consejería. Esta iniciativa ha permitido realizar movilidades internacionales, participar en cursos de especialización fuera del país y recibir expertos extranjeros, enriqueciendo así al cuerpo inspector con prácticas europeas de excelencia.
Además, se ha avanzado notablemente en la adopción de metodologías innovadoras y temas de vanguardia que son esenciales en la actualidad. Los inspectores han recibido formación avanzada en competencias digitales aplicadas y en el uso de la Inteligencia Artificial (IA) adaptada a sus funciones.
Formación profesional y efecto multiplicador en las aulas
La adaptación a nuevas realidades laborales y formativas también ha sido una prioridad, con especial atención en el ámbito de la Formación Profesional (FP), que se ha convertido en una de las apuestas estratégicas de la Consejería.
Durante el curso 2025-2026, las formaciones se han orientado a fortalecer el papel de la Inspección como un agente cercano a los centros educativos, no solo en la supervisión, sino también en el asesoramiento y la orientación.
En este contexto, la actualización profesional impacta directamente en la capacidad de los inspectores para apoyar a los equipos directivos en aspectos como la organización del centro, la aplicación de normativas, la elaboración de documentos programáticos, la convivencia, la evaluación interna y el desarrollo de planes de mejora.
El plan también incluye líneas de formación en áreas prioritarias como el programa PROA+, la competencia digital aplicada a la inspección, la convivencia, la resolución de conflictos, las prácticas restaurativas, la formación profesional y el acompañamiento ante conductas desafiantes. La Inspección educativa de Castilla-La Mancha se considera un referente en el apoyo a los centros que implementan el programa PROA+.
