España se prepara para un nuevo capítulo en su historia turística, con la vista puesta en alcanzar el trono mundial y superar a Francia en el número de visitantes internacionales. Se estima que el país podría acercarse a los 100 millones de turistas en los próximos años, impulsado por su popularidad como destino vacacional asequible, el crecimiento de las aerolíneas de bajo coste y la desestacionalización del turismo, según un análisis de Oxford Economics.
Un cambio de ciclo en el turismo español
A pesar del optimismo que reinaba a finales de 2025, la realidad actual presenta un cambio de ciclo en el sector. Los crecimientos del 7,9% en 2023 y 6% en 2024 han dado paso a una moderación, con un incremento del PIB turístico de solo un 2,7% en 2025, por debajo de las expectativas iniciales, según CaixaBank. Para 2026, se prevé una ligera aceleración del 3,2% en el PIB turístico, aunque el sector se enfrenta a retos significativos que podrían alterar su rumbo.
Impactos geopolíticos y tecnológicos
En este contexto, varios ‘shocks’ geopolíticos, tecnológicos y regulatorios podrían reconfigurar el panorama turístico en los próximos meses. Uno de los cambios más destacados es la sustitución de las búsquedas tradicionales en Google por la Inteligencia Artificial generativa. Herramientas como ChatGPT, Gemini o Perplexity están ofreciendo recomendaciones más personalizadas, lo que está reduciendo el tráfico hacia plataformas como Booking y Tripadvisor.
En España, donde el 24% de los viajeros ya utiliza IA generativa, esto podría disminuir la visibilidad de las agencias de viajes online (OTAs) tradicionales, obligando a los hoteleros a invertir en sus propios canales y optimizarse para la IA, utilizando técnicas como el SEO semántico y datos estructurados. Además, se prevé una posible reducción del 10-20% en las comisiones a intermediarios si esta tendencia se consolida.
Nuevas normativas para el alquiler turístico
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció recientemente la inclusión de más de 53.000 pisos turísticos en el registro único de arrendamientos, tras detectar «miles de irregularidades» en muchas de estas viviendas que buscan convertirse en alquileres vacacionales. El año 2026 será clave para la implementación del Registro Único de Arrendamientos y nuevas normativas a nivel autonómico y municipal.
Plataformas como Airbnb deberán cumplir con la obligación de mostrar números de registro y enfrentarse a sanciones más severas. Este movimiento busca combatir la especulación en el mercado inmobiliario y liberar viviendas para residentes. Su impacto podría traducirse en una reducción de la oferta informal en ciudades como Barcelona, Madrid y Baleares, lo que beneficiaría a los hoteles al disminuir la competencia ‘low-cost’, aunque también podría generar rechazo hacia el turismo si se percibe como un ataque al sector.
El impacto de la geopolítica y eventos deportivos
Un posible alto el fuego en Ucrania podría reactivar rutas aéreas hacia Asia y Oriente Medio, aumentando la estabilidad en la región. Esto, sumado a una caída en los precios del petróleo, podría reducir los costes operativos de aerolíneas y hoteleros entre un 8 y un 12%. Así, se vislumbra un escenario favorable para la recuperación de mercados lejanos como China e India.
En el horizonte de 2026 también se encuentra el Mundial masculino de fútbol, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en Canadá, Estados Unidos y México. Este torneo, el más largo y descentralizado de la historia de la FIFA, coincide con el pico de demanda turística en España, lo que podría desviar parte del gasto turístico hacia Norteamérica y alterar las reservas. Sin embargo, con la fuerte afición por el fútbol y la posible participación destacada de La Roja, España podría beneficiarse de un turismo de retorno post-evento y de actividades paralelas como pantallas gigantes y zonas de aficionados.
Expectativas sobre la inversión hotelera
El año 2026 también se perfila con expectativas en cuanto a la inversión y rentabilidad hotelera. Se prevé la apertura de 210 nuevos hoteles, de los cuales 52 serán de cinco estrellas. Sin embargo, la rentabilidad se ve amenazada por la creciente presión de costes, competencia de destinos emergentes como Montenegro, Albania y Turquía, así como una posible saturación en los segmentos ‘premium’.
Los hoteleros independientes y las cadenas medianas podrían experimentar mayores dificultades, mientras que los grandes grupos hoteleros como Meliá, RIU y NH seguirán fortaleciendo su posición gracias a su escala y diversificación.
