La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha salido en defensa de los controles antidopaje nocturnos llevados a cabo por la Agencia Internacional de Pruebas (ITA) durante el reciente Tour de Francia. La UCI considera que la lucha contra el dopaje es una «prioridad absoluta», aunque reconoce que estas medidas son «excepcionales» y deben ser «reservadas para circunstancias limitadas y justificadas».
Reacción de la UCI ante las críticas
Ante las diversas reacciones que han surgido en los últimos días, especialmente tras el comunicado de la Asociación de Ciclistas Profesionales (CPA), la UCI ha querido pronunciarse. En su comunicado, la entidad afirmó que «la lucha contra el dopaje constituye una prioridad absoluta».
Impacto en los ciclistas
La UCI admitió que estos controles nocturnos «pueden alterar el descanso y la recuperación de los ciclistas» y enfatizó que estas pruebas, realizadas fuera del horario habitual, siguen siendo una medida excepcional. «Si bien es plenamente consciente de lo grave que resulta esta medida para los corredores, la UCI subraya que tales controles responden a un interés superior: la lucha contra el dopaje», añadió.
Colaboración con la ITA
Desde 2021, la UCI ha delegado en la ITA la gestión de su programa antidopaje, incluyendo la planificación y ejecución de los controles, con el objetivo de «garantizar su independencia y maximizar su eficacia». Por lo tanto, la UCI apoya que la ITA utilice todos los medios disponibles para cumplir su misión de manera efectiva.
Cumplimiento de normativas
La UCI también se comprometió a respetar el Código Mundial Antidopaje de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), así como la legislación aplicable en cada país, para la realización de controles y la recopilación de información de inteligencia.
Inversión en el programa antidopaje
La entidad enfatizó la importancia de que todas las partes interesadas se unan y respalden el programa antidopaje vigente en el ciclismo, el cual es reconocido como un referente por las autoridades deportivas competentes. La UCI reconoce que «la exigencia de independencia, rigor y eficacia en el programa antidopaje conlleva un coste para el ciclismo», un coste que asumen colectivamente todas las partes.
Cada año, se invierten «más de 10 millones de euros en la recogida, análisis y reanálisis de muestras, así como en la recopilación de información de inteligencia en pruebas bajo la competencia normativa de la UCI, incluido el Tour de Francia».
Compromiso con un ciclismo limpio
Este esfuerzo refleja la determinación de la UCI de proteger a los ciclistas que cumplen con las normas y de perseguir incansablemente el fortalecimiento de sus mecanismos de control frente a quienes hacen trampas. «La UCI seguirá apoyando a la ITA en el cumplimiento de su misión, respetando plena y totalmente su independencia, al servicio de un ciclismo más limpio y creíble», concluyó la entidad.
En el contexto del Tour, el esloveno Tadej Pogacar fue sometido a un control a las 5 de la madrugada del domingo, antes de la 15ª etapa. Por su parte, el danés Jonas Vingegaard recibió la visita de los controladores a las 2 de la madrugada y más tarde sufrió una caída que lo obligó a abandonar la carrera, lo que ha generado un amplio debate sobre estos controles nocturnos.
