Era mucha la rumorología en torno al origen y las motivaciones para un asesinato tan atroz, pero finalmente todo apunta a que ni era un ataque yihadista, ni tampoco era parte de un ritual de acceso a bandas latinas.
El presunto asesino se trata de un varón de 20 años de edad, residente en Madrid, pero que pasaba temporadas en la localidad de Mocejón. El sospechoso, vivía con su madre y su hermano menor en la capital de España, pero en ocasiones visitaba el pequeño municipio toledano para pasar tiempo con su padre y su abuela.
Todas las pistas y lo que comentaban muchos vecinos del pueblo apuntaban a lo mismo. Se trataba de alguien que conocía bien Mocejón, puesto que la rápida huida, así como el conocimiento de los accesos alternativos al campo de fútbol del polideportivo Ángel Tardío estaban al alcance de muy pocos.
Aunque todavía no se han podido contrastar todos los datos, el joven de 20 años padecería una discapacidad intelectual de entre el 60 y 70 por ciento.
A su vez, fuentes cercanas afirman que ha confirmado el trágico suceso a los agentes de la Guardia Civil, así como una posible no aleatoriedad del mismo, aunque el objetivo inicial no era el pequeño Mateo.
30 horas de angustia han transcurrido desde la trágica noticia hasta la detención del principal sospechoso, que al parecer, se encontraba comiendo en el domicilio de su abuela.