Glenn Micallef, comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, ha expresado su apoyo a la decisión de la UEFA y de sus 55 federaciones nacionales de rechazar la propuesta de la FIFA de permitir la entrada de inversores privados en la propiedad de la Copa del Mundo y otros torneos internacionales. Este rechazo ha llevado a la UEFA a advertir sobre la posibilidad de no participar en competiciones organizadas por la FIFA, liderada por Gianni Infantino, mientras el proyecto continúe en pie.
Apoyo de la Comisión Europea a la UEFA
Micallef ha manifestado en un mensaje en redes sociales su satisfacción por la postura de la UEFA, subrayando la importancia de que las asociaciones europeas de fútbol «lideren en materia de gobernanza, se mantengan firmes en sus principios y defiendan la integridad del deporte».
Rechazo unánime de la UEFA
La reacción del Ejecutivo comunitario se produce tras un comunicado de la UEFA que rechaza «de forma unánime e inequívoca» el plan de transferir participaciones en la propiedad de la Copa del Mundo a inversores privados. La UEFA considera que esta acción representaría un cambio irreversible en la gestión del fútbol mundial.
La organización, presidida por Aleksander Ceferin, ha afirmado que «la Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión», destacando que es uno de los mayores legados del fútbol, construido a lo largo de generaciones por jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todo el mundo. «Ninguna parte de ella debe cederse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta», ha añadido.
Críticas a la FIFA
La UEFA ha criticado la manera en que se ha gestado esta iniciativa, denunciando que fue concebida «en secreto» y llevada «al borde de su aprobación» sin consultar adecuadamente a las federaciones nacionales. Este enfoque ha sido calificado como un «profundo fracaso de liderazgo» y una «renuncia» por parte de la FIFA a su rol como guardiana del fútbol mundial.
Acoso y coacción en el proceso
Las federaciones europeas han acusado a la FIFA de presentar un «ultimátum» a sus miembros, obligándolos a aceptar la propuesta o enfrentar consecuencias. Este método ha sido interpretado como una forma de gobernanza basada en la «intimidación» y la «coacción», contraria a un proceso democrático.
Impacto en el fútbol internacional
La UEFA advierte que permitir la entrada de inversores privados alteraría permanentemente el funcionamiento del fútbol internacional, ya que la rentabilidad comercial se convertiría en una «obligación permanente». Esto podría afectar decisiones sobre el calendario, el formato de las competiciones y el futuro del deporte, priorizando las expectativas de los accionistas sobre el interés del fútbol.
«Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial», ha enfatizado la UEFA, que sostiene que el deporte «no puede hipotecar su futuro» en beneficio de intereses financieros. Además, argumenta que «nadie tiene la autoridad moral para vender lo que simplemente se le ha confiado en nombre de la próxima generación».
Consecuencias para las selecciones nacionales
En respuesta a esta situación, la UEFA ha decidido que ninguna de sus selecciones nacionales competirá en torneos de la FIFA mientras la propuesta siga vigente, a menos que se retire completamente y se ofrezcan garantías vinculantes de que no se volverá a abrir la gobernanza de las competiciones a la propiedad privada.
Detalles del plan de Infantino
La controversia se desata tras la propuesta de la FIFA de crear una nueva filial, FIFA Forward Enterprise, valorada inicialmente en 20.000 millones de dólares (alrededor de 17.500 millones de euros), en la que inversores privados podrían adquirir cerca del 20% del capital. Esta nueva entidad se encargaría de los derechos comerciales y la gestión de las competiciones de la FIFA, incluyendo las Copas del Mundo masculina y femenina y el Mundial de Clubes.