La reciente derrota de Argentina contra España en la final del Mundial 2026 podría marcar el final de la carrera mundialista de Leo Messi. El astro argentino participó en su sexta Copa del Mundo, celebrada en Estados Unidos, México y Canadá, sin confirmar si intentará llegar a la edición de 2030. A pesar de ello, deja un legado impresionante como el máximo goleador histórico del torneo, hasta que el francés Kylian Mbappé irrumpió en la escena.
Una despedida sin ceremonias
No hubo un adiós oficial ni un anuncio solemne. La conclusión del partido se selló con un pitido final que llevó el encuentro a la prórroga. Messi, desolado en el césped, fue buscado por sus compañeros en un intento por encontrar una nueva vía para la remontada. Este momento pudo haber cerrado una aventura que comenzó hace veinte años, cuando un joven argentino debutó en Alemania 2006.
Un recorrido lleno de récords
Desde su debut, Messi ha convertido cada Copa del Mundo en un capítulo de su propia historia. Después de alzarse con la Copa en Catar 2022, regresó cuatro años después para defender el título, brindando una actuación digna de su leyenda. A pesar de liderar a la albiceleste en la final, no logró evitar la derrota ante una España que se mostró superior, gracias a un gol de Ferran Torres.
Inicio espectacular en el torneo
Contrario a lo que se podría pensar de un jugador en su ocaso, Messi comenzó la competición de manera brillante, anotando un ‘hat-trick’ contra Argelia. Esta actuación le permitió igualar los 16 goles mundialistas del alemán Miroslav Klose y convertirse en el jugador más veterano en marcar tres goles en un mismo encuentro de la Copa del Mundo. Esa hazaña ya indicaba que su presencia en el torneo no era solo una despedida.
Superando a Klose
El récord definitivo llegó poco después, cuando Messi anotó un doblete frente a Austria, alcanzando los 18 goles en Mundiales y superando a Klose como máximo goleador de la historia del torneo. También amplió su colección de logros individuales al marcar contra Jordania saliendo desde el banquillo, logrando así enlazar siete partidos consecutivos anotando en un Mundial, un hito sin precedentes.
El camino hacia la final
Cada fase eliminatoria en esta Copa Mundial añadió un nuevo episodio a su legado. En los dieciseisavos, se enfrentó a una sorprendente Cabo Verde que llevó a Argentina al límite, pero Messi abrió el camino hacia la clasificación, que se concretó en la prórroga. En octavos, Argentina se encontró dos goles abajo contra Egipto y, a pesar de fallar un penalti, Messi asumió el liderazgo al marcar un gol decisivo que evitó un adiós prematuro.
Asistencias clave en cuartos y semis
En cuartos de final, Messi se enfrentó a una combativa Suiza que jugó con un hombre menos desde el minuto 72. Aunque no marcó, brindó la asistencia a Alexis Mac Allister en un córner, abriendo el marcador. En semifinales, el rival fue Inglaterra, y Messi volvió a ser fundamental, proporcionando varios centros peligrosos, uno de los cuales Lautaro Martínez convirtió en el 1-2 definitivo, manteniendo vivo el sueño argentino.
Un legado imborrable
A pesar de un desenlace negativo para él y su selección, la grandeza del legado de Messi permanece intacta. Seis participaciones en Mundiales, una Copa del Mundo y un récord momentáneo absoluto de goles, con un total de 21 tantos, lo consolidan como una de las figuras más destacadas en la historia del torneo. Ya que Kylian Mbappé ha superado este registro con sus goles en el partido por el tercer puesto, queda la incógnita de si Messi intentará llegar al Mundial de 2030 en España, Portugal y Marruecos con 43 años. Aunque no ha cerrado esa opción, si el partido contra los españoles fue su último en una Copa del Mundo, el fútbol se despide de un hombre que transformó la historia del deporte.