El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha visitado este viernes el Camino de Albarreal para comprobar de primera mano el resultado de las obras que se han llevado a cabo en esta vía desde octubre. La actuación, con un presupuesto de 285.505,85 euros, responde a una demanda histórica de los vecinos de La Legua y los Cigarrales de Vistahermosa.
El objetivo principal ha sido claro desde el inicio: hacer del Camino de Albarreal una zona más segura para vehículos, peatones y residentes. Los trabajos han abarcado desde la rotonda de ‘El Chuletero’ hasta la conexión con la Avenida de La Legua, mejorando significativamente la movilidad en una de las zonas con más tránsito del norte de la ciudad.
El proyecto se ha desarrollado en dos fases. En la primera se construyeron nuevas aceras, facilitando el paso peatonal. La segunda fase se centró en la instalación de alumbrado público, un aspecto clave para mejorar la visibilidad nocturna y aumentar la seguridad de quienes transitan por la zona.

Esta obra ha sido ejecutada por la empresa Antolín García Lozoya SA, dentro del plan municipal de mejora de viales afectados por la DANA, dividido en tres lotes. Se trata de una iniciativa que forma parte del compromiso del Ayuntamiento de Toledo con la recuperación y modernización del entorno urbano.
Con esta intervención, el Ayuntamiento da respuesta a una de las principales reivindicaciones vecinales, apostando por un urbanismo más funcional, seguro y pensado para las personas.