El expresidente del Gobierno, Felipe González, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se reunieron en Toledo para conmemorar los 50 años de la patronal de la región. Durante este evento, ambos líderes socialistas discutieron la situación actual del Gobierno y del PSOE, así como el contexto procesal en el que se encuentra José Luis Rodríguez Zapatero.
Felipe González habla sobre los regalos institucionales
En su intervención, González centró parte de su discurso en los obsequios incautados en su despacho, recordando anécdotas de su gestión. Mencionó, por ejemplo, el jamón que regaló al canciller alemán Helmut Kohl, el cual «se le quedaba pequeño», y un camión todo terreno que otros líderes le habían obsequiado, el cual terminó en una estación biológica tras atravesar marismas.
El expresidente también recordó que el rey Hussein de Jordania obsequió a Juan Carlos I el Palacio de la Mareta en Lanzarote en 1989. González expresó que consideró una falta de cortesía rechazar el regalo y sugirió que fuera pasado a Patrimonio del Estado.
Al concluir su mandato, González aseguró que se encargó de clasificar todos los regalos institucionales recibidos, organizando «tres filas de regalos», desde «un sable con una perla hasta el cuchillo de no sé qué». Sin embargo, al no existir legislación al respecto, se consideró la opción de depositarlos en los sótanos del Banco de España. «Allí tiene que haber hasta cadáveres», bromeó.
La relación con José Luis Rodríguez Zapatero
A pesar de las tensiones, González admitió que nunca estuvo en contra de la «ampliación de libertades» durante el mandato de Zapatero, incluyendo la aprobación del matrimonio homosexual. Sin embargo, expresó su preocupación por la creciente longitud de la lista de derechos LGTBI y la necesidad de mantener la credibilidad en las decisiones políticas.
Sobre su relación con Zapatero, González reveló que este le había pedido ser presidente del PSOE, solicitud que él rechazó, sugiriendo que no se hiciera daño a sí mismo. En cuanto al procesamiento de Rodríguez Zapatero, González afirmó que su situación «no la arreglará una sentencia, ni siquiera la nulidad del procedimiento» si llegara a darse.
Emiliano García-Page expresa su preocupación
Por su parte, García-Page manifestó estar «impactado» por la situación actual de Zapatero, considerándola «realmente dolorosa». Aseguró que nunca imaginó que el expresidente pudiera tener «esa ambición económica» y pidió mayor claridad sobre el asunto de las joyas, que se rumorea podrían ser de Arabia Saudí.
El presidente autonómico subrayó la importancia de la presunción de inocencia, pero también enfatizó que antes de llegar al ámbito judicial, se debe establecer la dimensión moral de las decisiones. «La gente juzga la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace», afirmó, anticipando que podría tomar «años» conocer el veredicto judicial.
García-Page concluyó su intervención pidiendo que el proceso judicial no se utilice como un medio para retrasar las explicaciones que la ciudadanía merece. «Es fundamental que se den respuestas claras y contundentes», sentenció.
