El esquiador español Abel Moga ha compartido su entusiasmo por la inclusión del freeride en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en los Alpes Franceses en 2030. Esta oportunidad no solo representa un gran paso para su carrera, sino que también abre las puertas a la profesionalización de este deporte y a otros atletas. Moga expresó su deseo de representar al Pirineo, Cataluña y España en este evento deportivo tan significativo.
Una gran oportunidad para el freeride
En una entrevista concedida a Europa Press, Moga destacó: «Es algo que nunca había pensado que pudiese pasar. Al principio, cuando era pequeño y empezábamos a competir, nadie pensaba que esto podría ocurrir. Ahora lo veo como una gran oportunidad para mí, para que el deporte pueda profesionalizarse y abrir puertas a otros deportistas».
Orgulloso de sus raíces
El esquiador, originario del Valle de Arán, se siente «orgulloso» de representar a su comunidad y espera que su éxito ayude a concienciar a su gente sobre el potencial del freeride. «Sería un gran orgullo llevar el Valle de Arán al mundo», afirmó, resaltando la importancia de su legado.
Preparación para los Juegos de 2030
Abel Moga se ha comprometido a dar lo mejor de sí en su preparación para los Juegos Olímpicos de 2030. Reconoció que su formación universitaria en Barcelona le ha restado tiempo de entrenamiento en los últimos años, pero está decidido a alcanzar el nivel necesario para competir. «Ahora voy a intentar estar al máximo nivel para poder conseguir una plaza en los Juegos en estos cuatro años que faltan», dijo.
Expectativas para la delegación española
El esquiador confía en que la delegación española estará bien representada en el freeride, mencionando el buen nivel de Baqueira y destacando a otros competidores como Núria Castán, María Castellví y Eli Marina, así como a jóvenes talentos que están emergiendo en el deporte.
Reflexiones sobre la temporada 2026
Después de concluir la temporada 2026, Moga calificó el año como «complicado» debido a diversas cancelaciones e incertidumbres, como los eventos Georgia Pro y Fieberbrunn Pro en Austria, que se vieron afectados por las condiciones de nieve. A pesar de estos contratiempos, logró clasificar para el Freeride World Tour de 2027 mediante una estrategia que priorizó las competiciones que le beneficiarían.
Un enfoque medido en la competición
Para Moga, es fundamental encontrar un equilibrio entre competir al más alto nivel y no arriesgarse de manera innecesaria. «He madurado como competidor y soy consciente de que muchas veces estar en el ‘top’ es muy complicado», reflexionó. Su pasión por el esquí surgió en su infancia, cuando prefería realizar saltos fuera de las pistas tradicionales, lo que le llevó al freeride.
La montaña, su hogar
El esquiador reconoce que su familia ha sido clave en su desarrollo como deportista, aunque su enfoque ha sido siempre diferente al de sus contemporáneos. «Cada uno hace lo que le gusta y si a ti te gusta esquiar, vas desarrollando la valentía para enfrentar retos más difíciles», comentó. Moga también recordó sus primeras caídas con respeto, enfatizando la importancia de la preparación y el estudio antes de cada descenso. «No nos tiramos por cualquier lado como locos; está todo muy estudiado», aseguró.
Finalmente, Moga expresó que su entorno familiar acepta bien su dedicación al freeride, aunque a veces se preocupan por las condiciones de la montaña. «La montaña para mí es mi casa, mi patio de juegos, el sitio donde estoy a gusto», concluyó el esquiador, reafirmando su conexión con el deporte y su entorno.
