El ejercicio físico ha aumentado entre los ciudadanos de la Unión Europea durante los últimos cuatro años, según el Eurobarómetro publicado este martes por la Comisión Europea. El 39% afirma que nunca hace ejercicio ni practica deporte, seis puntos menos que en 2022.
El 38% de los encuestados asegura que se ejercita varias veces por semana, seis puntos más que hace cuatro años. Otro 9% practica deporte casi a diario, tres puntos por encima del registro anterior.
El ejercicio físico en Europa depende de la edad y los ingresos
La salud física es el principal motivo para mantenerse activo, una razón citada por el 44% de los participantes. Le siguen la búsqueda de relajación, con un 39%, y la mejora de la salud mental, mencionada por el 26%.
Los parques y otros espacios al aire libre continúan siendo el lugar más utilizado, con un 47% de las respuestas. También crece el recurso a gimnasios e instalaciones deportivas, que pasa del 33% al 39%, mientras que caminar o desplazarse en bicicleta sube del 24% al 37%.
El informe detecta diferencias claras entre los grupos sociales. Los jóvenes, las personas con mayor nivel educativo y quienes afrontan menos dificultades económicas realizan actividad física con más frecuencia. Las personas mayores y los jubilados, en cambio, tienden a practicar menos deporte.
El tiempo, la principal barrera para hacer deporte
Más de la mitad de los europeos, el 52%, gasta menos de 20 euros al mes en ejercicio o deporte. Un 23% desembolsa entre 20 y 50 euros, mientras que solo un 7% supera los 75 euros mensuales.
La falta de tiempo es el obstáculo más citado, con un 37%, aunque baja cuatro puntos respecto a 2022. Después aparecen la falta de motivación o interés, con un 26%; los problemas de salud o las lesiones, con un 15%; y el coste, que supone una barrera para el 12%.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para Derechos Sociales, Roxana Mînzatu, ha reclamado que el deporte sea «asequible» y que existan espacios «seguros» cerca de casa. El comisario Glenn Micallef ha defendido que los estilos de vida activos sean «más accesibles» para los europeos.