El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, ha lanzado un emotivo llamamiento a la comunidad diocesana, solicitando apoyo y cooperación para el pueblo de Venezuela, que enfrenta una situación «drástica» tras los recientes terremotos. «No podemos permanecer indiferentes ante tanto sufrimiento», ha enfatizado.
Cercanía y apoyo al pueblo venezolano
En su mensaje, Cerro Chaves ha compartido que las noticias que llegan desde Venezuela han colmado su corazón de profundo dolor. Desde la Archidiócesis de Toledo, ha querido manifestar su cercanía y oración hacia el querido pueblo venezolano, especialmente hacia aquellos que atraviesan horas marcadas por el miedo y el sufrimiento.
Reconocimiento a los equipos de rescate
El arzobispo también ha expresado su solidaridad con la Iglesia que peregrina en Venezuela, así como con sus obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles, quienes están siendo una presencia de Cristo en medio de esta tragedia. Además, ha agradecido el esfuerzo desinteresado de los equipos de rescate, el personal sanitario, los voluntarios y todas las personas que están brindando su ayuda. «Allí donde hay una mano tendida, allí está Dios actuando», ha afirmado.
Unión en la oración y la caridad
Francisco Cerro Chaves ha instado a la Archidiócesis de Toledo a unirse en oración, pidiendo al Señor que otorgue fortaleza a quienes han perdido a un ser querido, esperanza a los que enfrentan la angustia y consuelo a todos los afectados. «La oración siempre nos conduce a la caridad. No podemos permanecer indiferentes ante tanto sufrimiento. Cada gesto de ayuda es un signo del amor de Cristo, y cada donativo es una forma concreta de abrazar a quienes hoy más nos necesitan», ha subrayado.
Convocatoria a la solidaridad
Por este motivo, ha hecho un llamado a todas las parroquias, comunidades religiosas, movimientos y fieles de la Archidiócesis para colaborar de manera generosa con la campaña de emergencia que Cáritas Diocesana de Toledo ha puesto en marcha, con el objetivo de llevar ayuda a las víctimas de esta tragedia. «Que nuestra solidaridad sea un reflejo del Evangelio y una expresión viva de la comunión entre los pueblos», ha concluido el arzobispo.
