La directora general de Medio Natural y Biodiversidad del Gobierno de Castilla-La Mancha, Susana Jara, ha subrayado la relevancia de fortalecer la cooperación entre administraciones públicas, la comunidad científica y el sector cinegético. Esto es vital para afrontar los retos que presenta la conservación de las aves necrófagas y asegurar la disponibilidad de recursos alimenticios para estas especies, tal como destacó durante la inauguración de la jornada técnica ‘Buitres y Caza: gestión y retos para la conservación’, celebrada en Toledo.
Inauguración de la jornada técnica
En el evento, que contó con la presencia de Luis Fernando Villanueva, director de la Fundación Artemisan, y Rafael Serret, director de la Fundación Bergara, Jara resaltó que este encuentro simboliza «una voluntad compartida de diálogo, cooperación y avance conjunto entre ciencia, administración y sector cinegético, fundamentada en el conocimiento y el rigor técnico».
Coexistencia entre naturaleza y actividad humana
La directora general enfatizó que la interacción entre las aves carroñeras y la actividad cinegética es un claro ejemplo de cómo la naturaleza y la acción humana pueden coexistir y beneficiarse mutuamente, siempre que la gestión se realice de forma responsable y sostenible. En este contexto, Jara valoró el trabajo realizado a través del proyecto científico CEAC (Caza en la Ecología de las Aves Necrófagas), cuyos resultados fueron presentados durante la jornada y han permitido avanzar en el entendimiento de los movimientos de estas aves y su relación con la disponibilidad de recursos tróficos derivados de la caza.
Desafíos en la conservación de las aves necrófagas
En su intervención, Susana Jara explicó que desde el Gobierno de Castilla-La Mancha se trabaja activamente en la conservación de las especies necrófagas utilizando diversas herramientas de gestión, entre las que se incluye el Plan de Gestión de la Red de Alimentación de Aves Necrófagas, actualmente en proceso de revisión para adaptarse a nuevas necesidades. A pesar de que algunas poblaciones, como el buitre leonado y el buitre negro, muestran una evolución positiva, advirtió que el principal desafío radica en la disponibilidad de alimento.
Factores que afectan la disponibilidad de alimento
Jara indicó que en las últimas décadas ha habido una notable reducción de recursos tróficos, causada por factores como la disminución de la ganadería extensiva, la desaparición de muladares tradicionales y cambios normativos en materia sanitaria. Esta situación se vuelve especialmente crítica al finalizar la temporada de caza. Actualmente, la región cuenta con alrededor de 50 puntos de alimentación para las necrófagas, aunque los aportes alimenticios han disminuido en años recientes, lo que podría aumentar los problemas de inanición y obstaculizar los esfuerzos de conservación.
Éxitos en la reintroducción de especies
Durante su discurso, Jara también mencionó los avances del proyecto de reintroducción del buitre negro en los parques naturales del Alto Tajo y la Serranía de Cuenca, donde desde 2021 se han liberado 37 ejemplares y ya se ha constatado la reproducción de dos parejas. Además, destacó el reciente nacimiento de un pollo de quebrantahuesos en el parque natural de los Calares del Mundo y de la Sima, un hecho que marca el regreso reproductor de esta especie a Castilla-La Mancha tras décadas de ausencia.
Compromiso con la conservación
La directora general concluyó que Castilla-La Mancha ha progresado significativamente en la conservación de las aves necrófagas, consolidando una red de alimentación y desarrollando ambiciosos proyectos de reintroducción. Sin embargo, subrayó que el gran reto sigue siendo asegurar suficiente alimento en el territorio.
Colaboración y tecnología en la gestión
Jara agradeció el esfuerzo de la Fundación Artemisan y la Fundación Bergara, así como la participación de investigadores y expertos en la jornada. Destacó que herramientas como el seguimiento mediante GPS permiten una mejor comprensión de la interacción entre las aves carroñeras y la actividad cinegética. «Estos proyectos proporcionan información esencial para optimizar la red de alimentación, mejorar la gestión y fundamentar decisiones en evidencia científica», indicó.
Finalmente, defendió que la actividad cinegética, cuando se lleva a cabo de manera responsable, planificada y sostenible, puede jugar un papel crucial en la conservación de la biodiversidad y en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas. La jornada reunió a especialistas de instituciones científicas, administraciones públicas y entidades conservacionistas, promoviendo el intercambio de conocimientos y experiencias en este ámbito.
