El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, ha resaltado en su homilía de este jueves la importancia de la Eucaristía y el sacramento de la comunión como experiencias que nos invitan a «ponernos siempre en el lugar del otro». Esta reflexión se produce en un contexto de «tantas tensiones, sufrimientos y dificultades» que vive la sociedad actual.
La Eucaristía como amor incondicional
Durante la misa celebrada en la Catedral de Toledo con motivo del Corpus Christi, Cerro Chaves ha enfatizado, a través de tres ejes, que la Eucaristía representa «un amor de Jesús incondicional». En su discurso, el arzobispo recordó a los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y al papa actual, León XIV, a quien «esperamos con afecto» y acompañará en su visita a España, subrayando que «la Eucaristía debe ser sacramento de comunión, también para nosotros».
Construyendo un mundo nuevo
El arzobispo ha afirmado que «somos un solo corazón» en la misión de construir un mundo diferente, convencidos de que «otro mundo es posible». Para ello, ha instado a edificar ese nuevo entorno «con los sentimientos del corazón de Cristo, con los cimientos del Evangelio» y promoviendo una profunda vivencia que no descarte a nadie, apoyando incondicionalmente la vida.
Cercanía a los que sufren
Cerro Chaves ha subrayado que la Eucaristía nos recuerda la importancia de estar cerca de los pobres y los que sufren, mencionando a Cáritas como un ejemplo de la presencia de la Iglesia en las vidas de quienes padecen. «La Iglesia está siempre presente en el mundo de los que sufren», ha afirmado.
Reflexiones sobre conflictos y corrupciones
En este sentido, ha destacado que «no podemos mirar a otro lado mientras el mundo sufre», subrayando la existencia de «guerras, conflictos, sufrimientos y corrupciones» que afectan a la sociedad en la actualidad. La Iglesia, según el arzobispo, «siempre está al lado de los que sufren, de los pobres y de aquellos que enfrentan adversidades».
La celebración del Corpus Christi
Respecto a la festividad del Corpus, el arzobispo ha mencionado que esta solemnidad «no se puede entender» sin la ciudad de Toledo, ni Toledo sin su Corpus Christi. Ha declarado que esta celebración, así como «este culto precioso» que realiza la Iglesia, «recuerda la grandeza de un Dios que, aunque está en el Sagrario, también sale a las calles» y nos invita a acercarnos a nuestros hermanos y vivir en cercanía con aquellos que enfrentan dificultades.
