El Ministerio Público ha decidido reducir la pena solicitada para I.A.P. a 13 años y seis meses de prisión. Este cambio se produce tras modificar sus conclusiones definitivas, considerando que el acusado es responsable de un delito de homicidio doloso, en lugar de uno de asesinato con alevosía y ensañamiento, como se había alegado inicialmente. Este crimen tuvo lugar el 24 de junio de 2022 en Bargas, Toledo, y tuvo como víctima a J.D.M.S.
Desarrollo del juicio
La nueva posición del Ministerio Público fue expuesta este martes durante la segunda sesión del juicio con jurado popular en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Toledo. Aunque el juicio estaba inicialmente programado para toda la semana, su avance se aceleró después de que el acusado admitiera en la sesión del lunes su intención de matar a la víctima. I.A.P. confesó que, tras una pelea en la que ambos intercambiaron golpes «fuertes», pensó que J.D.M.S. estaba muerto al abandonar su cuerpo.
Modificación de la defensa
Ante esta confesión, la defensa renunció a presentar pruebas y se escucharon testimonios de varios agentes de la Guardia Civil y forenses que realizaron la autopsia. Como consecuencia, el Ministerio Público ajustó su relato, centrándose en las lesiones sufridas por la víctima. La fiscal no se pronunció sobre la responsabilidad civil, ya que el padre de la víctima, su único familiar, falleció durante el proceso, dejando a nadie en condiciones de recibir una indemnización.
La defensa también ajustó su alegato, alineándose con las afirmaciones del Ministerio Fiscal respecto al delito y la pena. Sin embargo, subrayó que, aunque el acusado confesó su intención de matar, no se podía afirmar si J.D.M.S. era ya un cadáver al momento de ser abandonado.
Causa de la muerte
Los forenses del Instituto de Medicina Legal confirmaron que la víctima presentaba «muchos golpes y muchas lesiones», señalando que mientras los recibía, «estaba vivo». Indicaron que la causa de la muerte se debió a un «conjunto de politraumatismos», destacando una herida en la cabeza. Además, aclararon que la víctima no falleció en el agua, aunque su cuerpo fue encontrado en un arroyo, ya que la autopsia reveló que no tenía agua en el estómago.
Testimonios de la Guardia Civil
Durante la jornada, varios guardias civiles testificaron sobre los hechos. Uno de ellos, que estaba de servicio en el cuartel de Illescas esa noche, relató que el acusado llegó acompañado de un hombre y una mujer, manifestando que había tenido una pelea y que había golpeado a otra persona. Ante la posibilidad de que la situación pudiera ser más grave, se decidió llamar a una patrulla, que acompañó al acusado al lugar donde supuestamente había dejado a J.D.M.S.
El agente admitió que no estaba claro si I.A.P. quería denunciar la pelea y que, por el estado de nerviosismo de las personas que lo acompañaban, parecía que no se trataba de un simple altercado. Otro guardia civil que acompañó al acusado relató que, aunque no conocía la zona, este sí parecía saber a dónde se dirigían. Durante el trayecto, el acusado comenzó a confesar detalles sobre el ataque, admitiendo que había golpeado a la víctima y que la había arrastrado hasta el lugar donde fue hallado.
El guardia también mencionó que, de no haber sido por la confesión de I.A.P., el cuerpo de la víctima podría haber sido devorado por animales sin que nadie lo notara. A su llegada, observaron que el cadáver presentaba múltiples lesiones en la cabeza y la espalda.
Otro agente de la Guardia Civil, que trabaja en la zona donde se encontró el cadáver, describió el lugar como «escondido» y no habitual para el paso de personas. Confirmó que el cuerpo estaba boca abajo y presentaba muchos golpes, información que fue corroborada por otro miembro del equipo de la Policía Judicial. Durante el registro de la vivienda del acusado, se hallaron prendas y objetos, incluidos zapatos y una manta, todos lavados y tendidos, a pesar de que se pudieron recolectar evidencias.
