El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha manifestado este jueves que el «problema» relacionado con Irán, en el contexto de su participación en el Mundial de fútbol de este verano, no se centra en sus deportistas, sino en los «terroristas» de la Guardia Revolucionaria iraní. Según Rubio, existe el temor de que estos individuos puedan ingresar al país haciéndose pasar por periodistas o entrenadores.
Declaraciones sobre la selección iraní
Durante una rueda de prensa, Rubio aseguró que «nadie de Estados Unidos le ha dicho a Irán que no puedan venir». Sin embargo, enfatizó que lo que la selección iraní no puede llevar consigo a territorio estadounidense es «un grupo de terroristas de la Guardia Revolucionaria de Irán» que intenten «fingir que son periodistas y preparadores físicos».
Reacción a la solicitud de Paolo Zampolli
Estas afirmaciones del jefe de la diplomacia estadounidense se producen pocas horas después de que el empresario italoestadounidense Paolo Zampolli, amigo cercano del presidente Donald Trump, solicitara que se reemplace a la selección de Irán por la de Italia. Esta solicitud fue reportada por el diario ‘Financial Times’.
Posible sustitución de Irán por Italia
Rubio rechazó que Estados Unidos intente apartar a los jugadores de la selección iraní del torneo, aclarando que «el problema con Irán no sería con sus deportistas». Afirmó que si la selección decide no asistir «por su cuenta», es «porque han decidido» no hacerlo.
Detalles sobre la participación de Irán en el Mundial
Según Rubio, la no participación de Teherán en el Mundial de la FIFA significaría que Italia ocuparía su lugar. Esta posibilidad se alinea con la petición de Zampolli, quien argumenta que la selección iraní debería ceder su sitio a la tetracampeona del mundo, Italia, que no logró clasificar para la fase final del torneo que se llevará a cabo este verano en Estados Unidos, Canadá y México.
Es importante mencionar que los tres partidos de Irán en la fase de grupos, contra Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto, están programados para jugarse en Seattle y Los Ángeles, después de que la FIFA desestimara la solicitud de Irán para trasladar esos encuentros a México.
