El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha compartido sus reflexiones sobre la compleja situación que atraviesa Venezuela, manifestando su rechazo tanto a Nicolás Maduro, presidente venezolano, como a Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Según García-Page, «no estamos ante un nuevo orden mundial, estamos ante un desorden monumental».
Declaraciones desde Villanueva de Alcardete
Durante la inauguración de una depuradora en Villanueva de Alcardete, el presidente regional destacó que este «nuevo desorden monumental» se desarrolla «al capricho de un mandarín», refiriéndose a la figura del mandatario estadounidense. Además, se cuestionó si Trump realmente «está en sus cabales».
Preocupaciones sobre el ejército estadounidense
García-Page calificó de «inquietante y muy preocupante» que el ejército de Estados Unidos, considerado el más poderoso del mundo en términos militares, se utilice para «robar el petróleo de otros países» al servicio de «un capitalismo más salvaje».
Censura a la rapiña mundial
El presidente de Castilla-La Mancha también criticó la postura del «gobierno americano», que, según él, practica la «rapiña mundial», enviando un mensaje claro: «aquí el dueño soy yo».
Opinión sobre Nicolás Maduro
Respecto a Maduro, García-Page no mostró ninguna lamentación por su eventual salida del poder, calificando al presidente venezolano de «vomitivo». Expresó su indignación ante el hecho de que «casi una cuarta parte de un país se ha tenido que ir por la opresión y por la dictadura».
Compromiso con la libertad y la unidad
En su reflexión sobre la situación en Venezuela, el mandatario regional subrayó su compromiso de trabajar para que «este mundo no tenga dueño» y rechazó que el contexto internacional se limite a «altísima política».
García-Page lamentó que el año comience de esta forma, advirtiendo sobre una situación de incertidumbre en la que el futuro depende de lo que Trump decida publicar en Twitter. Por ello, hizo un llamado a la unidad para evitar que cualquier intento de Estados Unidos de imponer «otra subida de aranceles» afecte negativamente al sector primario y al comercio de la región.
