Este lunes, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, expresó su preocupación por los acuerdos entre PP y Vox en diversas autonomías, calificándolos de «a la contra». Durante su intervención en la Jornada ‘Castilla-La Mancha, Tierra de Oportunidades. Modelos de negocio para el siglo XXI’, organizada por el periódico digital ENCLM en la sede de la Federación Empresarial Toledana (Fedeto), García-Page instó a empresarios y sindicatos a alzar su voz de manera más contundente.
Crítica al populismo institucionalizado
García-Page lamentó que el populismo se haya institucionalizado en la política española, señalando que antes se asociaba a movimientos con un bajo porcentaje de apoyo electoral. «Uno estaba acostumbrado a que pudiera ser populista alguien que tiene el 10% del voto, pero hoy el populismo se ha institucionalizado», afirmó. En este contexto, el presidente socialista advirtió sobre las graves consecuencias que trae esta tendencia, la cual, según él, «rompe» la dinámica de gobernar en beneficio de todos.
Acuerdos de PP y Vox
El mandatario se cuestionó si los acuerdos firmados entre PP y Vox no constituyen «gobiernos a la contra». En su opinión, el objetivo de estos pactos parece ser «hacerle la puñeta al menos a la otra mitad». García-Page consideró que «sin duda ninguna el culpable definitivo es Vox», haciendo referencia a la influencia que este partido tiene en dichos acuerdos.
Advertencias sobre recortes a sindicatos y empresarios
García-Page también alertó que en estos pactos autonómicos se contempla la posibilidad de «recortar por completo a los sindicatos y a los empresarios en sus prestaciones de servicios y en su funcionamiento». Ante esta situación, reafirmó el compromiso de su Gobierno de no permitir que se imponga «ningún tipo de populismo barato». Sin embargo, volvió a expresar su desconcierto sobre la falta de reacción de empresarios y sindicatos: «No termino de entender que no levantéis la voz más claramente».
Reflexiones sobre el futuro democrático
El presidente de Castilla-La Mancha concluyó su intervención reflexionando sobre la necesidad de una «prolongada etapa de aburrimiento democrático». Aseguró que el país está demasiado distraído con noticias del ámbito judicial y político, como quién entra o sale de la cárcel, lo que genera un frentismo innecesario. «Hay una hiperpolitización provocada de arriba hacia abajo que parece que hay que discutir por todo», criticó, reiterando que su Gobierno prefiere priorizar «la seriedad» en la gestión pública.
