Este 5 de junio, Castilla-La Mancha marca un hito histórico al celebrar por primera vez el Día del Pueblo Gitano. Esta fecha coincide con la llegada de una familia gitana a la región, documentada en 1488, específicamente en Guadalajara. La conmemoración tuvo lugar en el Palacio de Fuensalida de Toledo, con la presencia del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
Un acto significativo para el pueblo gitano
El evento institucional fue un momento de orgullo y reivindicación para la comunidad gitana. «Hoy levantamos la voz con orgullo, dignidad y memoria colectiva», expresó Rocío Bustamante, quien leyó el manifiesto por el Día del Pueblo Gitano. Bustamante subrayó que este día no debería ser solo un acto simbólico, sino un grito de justicia y reconocimiento para las miles de familias gitanas en Castilla-La Mancha.
Avances y retos pendientes
Aunque el pueblo gitano reconoce que se han logrado avances, también enfatiza que «aún quedan muchas cosas por hacer». Bustamante mencionó la necesidad de ampliar recursos que mejoren sus condiciones de vida y desarrollar la recién aprobada Estrategia del Pueblo Gitano, considerándola un «paso fundamental» que debe reflejarse en los próximos años. También sugirió al presidente incluir en los presupuestos regionales una partida destinada a cumplir con los objetivos de esta estrategia.
Derechos y oportunidades para la comunidad gitana
La comunidad gitana exige acceso a una vivienda digna y accesible, que les brinde la estabilidad que todos los seres humanos desean. «Es hora de dejar atrás los poblados chabolistas y los barrios más desfavorecidos», afirmaron, subrayando que esto requiere una política de vivienda pública que involucre a todas las administraciones.
Asimismo, piden igualdad en el acceso al empleo. «No queremos que se nos cierren las puertas por ser gitanos y gitanas», argumentaron. Destacaron la importancia de planes de empleo y formación profesional accesible como medidas para mejorar su situación laboral.
Compromiso con la educación y la igualdad de género
La educación también fue un tema central en el manifiesto. Se enfatizó la necesidad de que los jóvenes gitanos no abandonen los estudios prematuramente y que se incrementen los recursos, becas y programas de apoyo educativo. Todo ello con el objetivo de construir un futuro mejor para los niños y niñas de la comunidad.
El manifiesto también hizo hincapié en la situación de la mujer gitana, que enfrenta múltiples formas de discriminación. «Ellas son el pilar de las familias gitanas y de nuestra comunidad», se destacó, haciendo un llamado a avanzar en políticas de igualdad que faciliten su participación social y política.
Rechazo al racismo y al antigitanismo
Además, se abordaron las cuestiones de racismo y antigitanismo que aún persisten en la sociedad. Se instó a erradicar estos estigmas para avanzar hacia una sociedad más inclusiva y respetuosa.
García-Page defiende la igualdad y la estrategia del pueblo gitano
El presidente Emiliano García-Page, durante su intervención, reafirmó que «nadie tiene más derecho que otro» y que la ley debe ser igual para todos. Resaltó la importancia de defender la igualdad frente a aquellos que reclaman privilegios basados en historia, idioma o religión.
Asimismo, destacó que es «muy importante» que la estrategia del pueblo gitano sea «pactada», y se comprometió a aumentar la aportación para su desarrollo. Aseguró que seguirá de cerca las mesas de educación y vivienda, reconociendo que la problemática de la vivienda es estructural y que se puede solucionar. En el ámbito educativo, García-Page enfatizó la necesidad de aumentar el personal dedicado a garantizar la inclusión.
Finalmente, concluyó afirmando que España necesita la forma de vida del pueblo gitano, destacando su contribución a la sociedad y la cultura de la comunidad.
