La UEFA y la CONCACAF han solicitado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que destine 10 millones de dólares adicionales a cada una de las 211 federaciones afiliadas durante los próximos tres años. La propuesta plantea utilizar las reservas de la FIFA, que la organización prevé situar en 6.000 millones de dólares al cierre del año.
Los presidentes Aleksander Ceferin y Victor Montagliani trasladaron la petición a Infantino en una carta enviada este viernes. Ambos consideran que esa cantidad sería una estimación «conservadora» de lo que el organismo podría pagar a sus federaciones.
Las reservas de la FIFA, en el centro de la disputa
La iniciativa llega mientras continúa la controversia por el proyecto de Infantino para captar inversión privada mediante una empresa encargada de gestionar las competiciones de la FIFA, incluidos los Mundiales masculino y femenino. El presidente de la organización había vinculado ese plan a un fuerte incremento de la financiación para el desarrollo de las federaciones miembro.
Ceferin y Montagliani sostienen que la FIFA puede movilizar esos recursos sin recurrir primero a capital privado. En su escrito defendieron que «Liberar parte de estas reservas demostraría que las asociaciones miembro no deberían tener que elegir entre el desarrollo y la buena gobernanza; entre la inversión y la integridad; o entre el apoyo financiero y la capacidad de evaluar las propuestas en función de sus méritos».
Una posible distribución para el ciclo 2027-2030
Los dirigentes de ambas confederaciones aseguran que una entrega de 10 millones de dólares por federación no reduciría las reservas de la FIFA por debajo de 1.500 millones de dólares en ningún momento del ciclo 2027-2030. También plantean estudiar una cantidad mayor cuando se conozca con más claridad la situación financiera de la entidad al final del año.
La propuesta contempla que UEFA y CONCACAF elaboren conjuntamente el análisis y presenten sus recomendaciones al Consejo de la FIFA en su próxima reunión. La eventual ayuda debería sumarse a los fondos ya comprometidos mediante el programa «FIFA Forward», según la carta.