Óscar Valentín, centrocampista del Rayo Vallecano, ha compartido su satisfacción por haber brindado «un poco de alegría al barrio», a pesar de la amarga derrota en la final de la Conference League por 1-0 contra el Crystal Palace. Este encuentro se llevó a cabo el miércoles en Leipzig, Alemania.
Sentimientos tras la derrota
En declaraciones a Movistar Plus+ desde el Red Bull Arena, Valentín expresó: «Sin palabras para ellos. La verdad que es una gozada que hayamos podido darle un poco de alegría al barrio». Aunque lamentó no haber podido llevar el trofeo a casa, subrayó la importancia del apoyo recibido por los aficionados.
Un momento histórico para el equipo
El futbolista, uno de los capitanes del equipo esta temporada, destacó que «ahora tenemos que celebrar con ellos porque lo que ha pasado hoy es algo histórico». Valentín enfatizó la necesidad de centrarse en el aspecto positivo, resaltando lo mucho que han disfrutado del torneo y la cercanía con sus seguidores.
Análisis del partido
A pesar de la alegría general, el jugador también analizó la actuación en el partido, señalando que el Crystal Palace les complicó el juego. «El equipo, como siempre, lo ha dado todo. Hoy creo que no hemos estado cómodos en ningún momento del partido, ellos han sido un equipo muy rocoso para nosotros, muy físico, y la verdad que es una pena no haberlo conseguido», comentó.
Valentín continuó su análisis, afirmando que «el equipo no ha estado cómodo desde el principio, creo que ellos han estado muy cómodos todo el partido». A pesar de la decepción, reconoció la calidad del rival: «darle la enhorabuena porque al final son un equipazo».
Reflexiones sobre el proceso
El centrocampista concluyó su intervención mencionando lo mucho que disfrutaron del camino hasta la final: «Hemos disfrutado muchísimo todo el proceso, hemos disfrutado la previa de hoy, hemos disfrutado estos días… Ahora queremos disfrutar con nuestra gente porque es un regalo haber llegado hasta la final». Sin embargo, no ocultó su desilusión: «el equipo está jodido porque era la guinda al pastel».
