La selección nacional femenina de baloncesto afronta desde este viernes y hasta el 13 de septiembre el Mundial femenino de baloncesto en Berlín, Alemania. Miguel Méndez admite que todavía no sabe «exactamente cómo está el equipo», aunque sí tiene una certeza: «está unido y eso es importante», afirmó el seleccionador.
El técnico compareció ante los medios en la sede de Endesa, en Madrid, durante una preparación condicionada por la ausencia de tres jugadoras que disputaban partidos en Estados Unidos: Raquel Carreras, Alicia Flórez y Megan Guftanson.
El Mundial femenino de baloncesto exige compromiso colectivo
Méndez explicó que el trabajo del cuerpo técnico pasa por ajustar los entrenamientos y priorizar contenidos ante una preparación distinta a la habitual. «Estoy contento, pero un poco en tensión porque no me gusta hacer cosas diferentes cuando las cosas funcionan», reconoció.
La idea que guía al equipo no cambia. «Vamos a defender todas juntas, vamos a jugar mucho más al pase que al rebote», señaló el entrenador, que también espera que el protagonismo se reparta y que cada jornada aparezcan jugadoras distintas.
Para el seleccionador, la aportación individual debe quedar subordinada al funcionamiento común. «No voy a traer a ninguna jugadora, por buena que sea, que no ponga su talento al servicio del equipo», sostuvo. A su juicio, esa disposición es una condición imprescindible para formar parte del grupo.
Méndez pide competir también en los partidos difíciles
El preparador gallego reclamó a sus jugadoras capacidad para adaptarse a lo que exija cada encuentro. El objetivo, explicó, es jugar bien cuando sea posible, pero también saber «bajar al barro» y sufrir juntas para sacar adelante los partidos aunque el baloncesto no sea brillante.
La duración del campeonato hace especialmente relevante esa capacidad de resistencia, según Méndez. El técnico también destacó la variedad de perfiles dentro de la plantilla: algunas jugadoras aportan desparpajo y otras ofrecen un estilo más pausado, mientras el peso del equipo se reparte según cada momento.
La preparación le genera cierta inquietud, pero también le anima a revisar sus certezas. Méndez valoró el apoyo de un staff formado por entrenadoras jóvenes y con experiencia en distintos puestos. «Estoy dispuesto a abrir los ojos y a cambiar lo que tengamos que cambiar en un escenario muy diferente», concluyó.