El Centro de Salud de Sillería, situado en el Casco Histórico de Toledo, alberga una muestra fotográfica con 70 imágenes que resaltan la presencia de la infancia en la vida pública de la ciudad. La exposición, titulada ‘Infancia, Barrio y Memoria’, ha sido organizada por la Mesa de la Salud dentro de las Jornadas de Convivencia Primavera en el Casco, promovidas por el programa municipal Toledo Comunitario.
Distribuida a lo largo de las tres plantas del centro, la exhibición es el resultado de una reflexión conjunta y un análisis en diversas mesas y espacios comunitarios. Se enfoca en el descenso gradual de la población en el Casco en las últimas décadas y en la necesaria revitalización, además de la disminución de la presencia infantil en el entorno urbano cotidiano. Este fenómeno es consecuencia de cambios culturales y tecnológicos que han reducido la visibilidad de la actividad infantil y adolescente en las calles y plazas.
En respuesta a esta situación, la Mesa de Salud, a través de su línea de trabajo para fomentar hábitos saludables, busca recuperar espacios, fortalecer las relaciones vecinales y reforzar el sentido de pertenencia en la ciudad. Así, la recuperación de la memoria colectiva de la infancia se ha planteado como un punto de partida esencial para impulsar la reflexión y la acción conjunta.
El equipo del Centro de Salud de Sillería ofreció sus instalaciones para la exposición, facilitando así la participación de toda la población del Casco Histórico y conectando el pasado con el presente de los residentes de este icónico barrio.
Esta iniciativa se vincula con el proceso comunitario del Casco Histórico que pretende crear una Red de Protección Comunitaria, mejorando la interrelación entre los recursos disponibles en la zona. La acción se ha desarrollado en colaboración con Eduardo Sánchez Butragueño y su proyecto ‘Toledo Olvidado’, que ha contribuido con la selección de las 70 fotografías que abordan diversos retos urbanos, históricos y contemporáneos.
La exposición ocupa las tres plantas del centro de consultas, y en la planta baja se ha dispuesto un cuaderno abierto a la participación, donde los vecinos pueden compartir sus experiencias, impresiones y emociones provocadas por las fotografías. Con estas contribuciones, se busca construir una narrativa comunitaria propia que se incluirá posteriormente en la descripción de la exposición itinerante en otros espacios educativos del Casco.