El circuito LIV Golf ha confirmado este jueves que iniciará una transición hacia el cese ordenado de sus operaciones, tras quedarse sin el respaldo financiero saudí que impulsó su creación y perder a varios de los jugadores más destacados que había incorporado.
La organización considera que mantener el proyecto ya no resulta viable. La decisión llega después de que fracasara una financiación potencial de 300 millones de dólares concedida por BC Partners Credit, según el comunicado difundido por la liga.
LIV Golf pierde el respaldo que sostuvo el proyecto
El circuito nació en 2021 con el apoyo del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí y se enfrentó desde el principio al PGA estadounidense y al DP World Tour europeo. La retirada de esa inversión dejó a la competición en una situación financiera comprometida, con deudas millonarias y promesas incumplidas.
En septiembre, LIV Golf se acogió a la bancarrota y después buscó nuevos socios mientras planteaba una segunda etapa bajo el nombre de LIV Golf 2.0. La alternativa financiera finalmente no ha salido adelante.
La salida de sus estrellas acelera la crisis
La pérdida de buena parte de sus principales nombres también ha debilitado al circuito. En las últimas semanas abandonaron la liga los españoles Jon Rahm, Sergio García y David Puig, además de Tyrrell Hatton, Louis Oosthuizen e Ian Poulter.
Antes ya habían dejado el proyecto Brooks Koepka y Patrick Reed. La competición había atraído a estas figuras con grandes ofertas económicas, en una pugna que generó una fuerte controversia dentro del golf profesional.
“En vista de las circunstancias actuales, creemos que avanzar hacia una liquidación ordenada es la opción más responsable para la Liga en este momento”, señaló el comunicado de LIV Golf.