La exjugadora española Amaya Valdemoro se prepara para un momento histórico en su carrera, ya que este sábado será oficialmente inducida en el Salón de la Fama de la WNBA. Valdemoro, quien brilló en la liga femenina de baloncesto estadounidense, conquistó tres anillos de campeona con las Houston Comets, un equipo que la descubrió «de casualidad» tras observarla en «una cinta de VHS» donde analizaban a otras jugadoras. Este gran salto en su carrera la llevó a un lugar donde se siente profundamente agradecida por haber dejado su huella.
Un día emotivo en Knoxville
La ceremonia de inducción, que se realizará en el Tennessee Theatre de Knoxville, marca un hito significativo, ya que Valdemoro será la primera española en formar parte de este prestigioso Hall of Fame. Este anuncio se hizo público en octubre de 2025 y se celebra junto a otras leyendas del baloncesto femenino como Elena Delle Donne, Candace Parker, Doris Burke, Isabelle Fijalkowski, Kim Muhl, Barbara Kennedy-Dixon y Cheryl Reeve.
Reconocimiento a su trayectoria
La inclusión de Valdemoro en el Salón de la Fama es un reconocimiento a su impresionante trayectoria con las Comets, donde ganó tres títulos consecutivos entre 1998 y 2000. Estos logros se suman a su éxito en Europa y con la selección española, donde obtuvo seis medallas. La exjugadora ya había sido incluida en el Salón de la Fama de la FIBA en 2023 y en el del Baloncesto Español en 2019.
Reflexiones y agradecimientos
“Estoy muy bien, muy contenta, en una nube, la verdad”, confesó Valdemoro a Europa Press desde Estados Unidos. “Bastante nerviosa, el tema de entrar en el Salón de la Fama es una pasada, estoy llorando todo el día”, añadió, reconociendo la importancia de este momento en su carrera y en el baloncesto femenino nacional.
Más allá del ámbito deportivo, la madrileña ha querido centrarse “en la parte humana” de su experiencia. Ha aprovechado su viaje para reunirse con su antiguo entrenador en las Comets, Van Chancellor, y con otros que le brindaron su apoyo. “Está siendo muy emotivo porque han pasado ya 25, 26 años, y me siento muy agradecida por el cariño que me tiene la gente”, comentó Valdemoro, reflexionando sobre los valores que le inculcaron sus padres, como la ética de trabajo.
Un comienzo en Houston
Valdemoro llegó a Houston a los 20 años, a un equipo donde jugaban algunas de las mejores jugadoras del mundo, como Cynthia Cooper y Sheryl Swoopes. Su entrenador le hizo una confesión que la sorprendió: “Me pidió perdón por no poder darme más minutos, me agradeció por la actitud que siempre mostré y por facilitarle el trabajo”, relató.
Un legado para futuras generaciones
La exjugadora también se siente orgullosa de ver a tantas españolas actualmente en la WNBA y del rumbo que está tomando el deporte femenino. “Me siento más orgullosa aún porque fue muy difícil. A mí me vieron de casualidad en una cinta de VHS”, recordó. Valdemoro enfatizó que, en su época, las mujeres no contaban con los recursos necesarios para alcanzar la excelencia en el deporte.
La importancia de abrir puertas
Valdemoro asume su papel de pionera con naturalidad, destacando que, aunque es la primera española en el Salón de la Fama, es también la quinta europea. “He tenido la suerte de ser la imagen de una generación que abrió muchas puertas. Mi nombre se quedará ahí porque he sido la primera”, añadió.
Finalmente, Valdemoro rememoró el cambio que supuso su paso a la WNBA, describiéndolo como una experiencia de profesionalismo elevado a la máxima potencia. “Me quedé alucinada de lo que podía llegar a ser el baloncesto femenino”, concluyó, mientras se prepara para celebrar otro gran momento en su vida y carrera.
