La ciclista española Paula Blasi, integrante del UAE Team ADQ, ha marcado un hito en el ciclismo femenino al conquistar La Vuelta Femenina 26 by Carrefour.es el pasado sábado. Este logro se produce solo dos años después de que comenzara su carrera profesional, gracias a su «fuerza mental y confianza en ella misma», que le permitieron superar las desafiantes pendientes de L’Angliru en una bicicleta diseñada específicamente para la ocasión, la cual nunca había sido probada previamente.
Detalles técnicos de la bicicleta de Paula Blasi
Juan José Ramos Tamames, mecánico del UAE Team ADQ, explicó en una entrevista con Europa Press las especificaciones de la bicicleta utilizada por Blasi en esta crucial etapa: «Atrás, en los piñones, hemos llevado uno de 36 cerrando con un 11 y en la parte de adelante, en los platos, hemos llevado 34 de plato pequeño y 52 de plato grande». Tras cruzar la meta en el alto asturiano, Blasi se aseguró el maillot rojo que la acredita como vencedora de la ronda española, mientras el autobús de su equipo celebraba el triunfo.
El mecánico también destacó la presión que ha enfrentado la joven ciclista, de solo 23 años, aunque su fuerte mentalidad y confianza han sido determinantes para su éxito. «Ella sabía que iba a ganar La Vuelta desde el primer día», comentó Tamames, quien también enfatizó la buena energía que el equipo aportó durante toda la competición. «Es muy fácil trabajar con ella porque es feliz y todo lo ve bien», añadió.
La importancia del material y la preparación
El triunfo de Blasi en la clasificación general no solo se debió a su rendimiento individual, sino también a varios factores clave, incluyendo el descanso adecuado y la elección del material. La subida a L’Angliru, que cuenta con 12,4 kilómetros de pendiente media del 9,7 por ciento, representaba un reto sin precedentes para el pelotón femenino, lo que hacía esencial una meticulosa puesta a punto de la bicicleta.
Tamames explicó que «nunca se ha subido L’Angliru en la categoría, por lo que es la primera vez que se ha montado este desarrollo, que además no habíamos montado nunca en carrera». La preparación de la bicicleta fue crucial para enfrentar las «pendientes muy pronunciadas» que se presentaban durante la etapa, con rampas del 23 por ciento y kilómetros enteros superiores al 15. «Nadie había visto esto ni se había hecho ningún día de prueba», reconoció el mecánico, quien se sintió presionado pero preparado para el desafío.
Pruebas previas y ajustes en la bicicleta
El día anterior a la etapa, el equipo técnico llevó a cabo pruebas exhaustivas en las bicicletas al llegar al hotel en Oviedo. «Había una pendiente muy pronunciada, entonces probamos varias veces la bici de Paula Blasi y la de Mavi García, incluso varias personas para que cambiara el peso, haciendo ajustes necesarios», subrayó Tamames. «Al final, de nosotros depende que ellas no tengan ningún problema, especialmente en una rampa del 24 por ciento donde hay mucha tensión de cadena», agregó.
El desafío del Team SD Worx-Protime
Por otro lado, el Team SD Worx-Protime tenía sus propias aspiraciones de llevarse el maillot rojo a Países Bajos. Anna van der Breggen, líder de la carrera y vestida de rojo, se presentaba como una fuerte contendiente tras su victoria parcial en Les Praeres. El director del equipo, Danny Stam, destacó la dificultad del recorrido, advirtiendo que «es una etapa muy dura, de las más difíciles en el ciclismo femenino».
Van der Breggen optó por un monoplato en su bicicleta para facilitar la ascensión. «Solo Anna llevará bicicleta de montaña, aunque en las otras bicicletas también hemos bajado desarrollo», explicó el mecánico Ken Ilegems. Sin embargo, a pesar de la estrategia innovadora, Van der Breggen no pudo mantener su liderazgo.
