La conexión entre Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, durante el reciente Mundial de fútbol celebrado en Estados Unidos, México y Canadá ha suscitado inquietudes en el ámbito político estadounidense. Este torneo tuvo lugar del 11 de junio al 19 de julio de 2026.
Solicitud de información por parte de Jamie Raskin
Jamie Raskin, demócrata y figura prominente en la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, ha enviado una carta a Infantino pidiéndole que proporcione, antes del 9 de agosto, información y documentación sobre su relación con Trump y su administración. Raskin también ha solicitado detalles sobre la venta de entradas para el Mundial.
Interrogatorio y acusaciones de favoritismo
Además, Raskin ha invitado a Infantino a presentarse ante la comisión judicial para ser interrogado durante su estancia en Estados Unidos. Los demócratas han manifestado que «la investigación examina una campaña sostenida por parte de la FIFA para obtener favores especiales del presidente Trump, mientras se estafaba a los consumidores estadounidenses con precios exorbitantes durante el Mundial».
Posibilidad de una investigación formal
De acuerdo con información del ‘New York Times’, esta indagación podría transformarse en una investigación formal si los demócratas logran la mayoría en las elecciones de noviembre, lo que permitiría a Raskin asumir la presidencia de la comisión judicial.
Críticas a la FIFA y sus acciones
En su misiva, Raskin criticó un Premio de la Paz de la FIFA que Trump recibió de Infantino durante el sorteo del Mundial en diciembre, calificándolo de «ridículamente falso». También cuestionó a la FIFA por alquilar un espacio de oficinas en la Torre Trump de Nueva York, un contrato que tuvo un valor de mercado de 600 000 dólares anuales y que solo se utilizaría durante la Copa del Mundo.
Precios dinámicos y prácticas de venta de entradas
Raskin argumentó que «estas acciones parecen diseñadas para inducir al presidente Trump y a su Administración a tomar decisiones a favor de la FIFA». Según él, el intercambio de favores entre la FIFA y Trump «no es un delito sin víctimas, ya que perjudica a los estadounidenses».
Asimismo, el demócrata señaló que la FIFA ha interpretado su estatus privilegiado en la administración Trump como una oportunidad para «estafar a sus consumidores», implementando precios abusivos y tácticas de venta engañosas durante el Mundial. Por primera vez, se introdujeron precios dinámicos para las entradas, los cuales dependían de la demanda. Junto a estos precios inflados, también se ha acusado a la FIFA de ubicar a los titulares de entradas en secciones del estadio diferentes a las que habían comprado. Estas prácticas están bajo investigación por parte de los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey.