El accidente ferroviario de Urda mantiene este jueves el trabajo de los equipos de emergencia entre los restos de los trenes, ya que todavía no se ha confirmado que no quede ninguna persona fallecida atrapada. La portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, ha pedido cautela mientras continúan las labores.
Las unidades caninas volverán a intervenir y los equipos también utilizan drones térmicos para localizar algún cuerpo que la vista humana no pueda detectar. La maquinaria pesada ya está en la zona, aunque su uso se realiza con cuidado para comprobar antes que no haya ninguna persona en el interior de los vagones.
El accidente ferroviario de Urda mantiene el rastreo
Padilla ha explicado en TVE que la operación no puede darse por terminada. «No hay que precipitarse ni decir antes de tiempo que ha acabado», ha afirmado. La portavoz ha descrito el trabajo como «muy complicado» y la situación como «muy difícil», antes de pedir que se deje trabajar a los profesionales.
La maquinaria no puede limitarse a levantar los vagones, según ha señalado Padilla. «No se puede simplemente levantar el vagón, por mucha fuerza mecánica que tengamos. Hay que hacerlo con el suficiente cuidado para asegurarnos de que no hay ninguna persona todavía en su interior», ha expuesto.
53 personas siguen ingresadas
La portavoz ha mantenido en 53 personas la cifra de heridos ingresados en hospitales de la región, con 15 pacientes en UCI. También ha indicado que durante la noche del miércoles continuaron las intervenciones y que se seguirá de cerca la evolución de los enfermos críticos, principalmente en Ciudad Real, Alcázar de San Juan y Toledo.
En el desglose ofrecido aparecen 15 personas en el hospital de Ciudad Real, 36 en el Mancha Centro de Alcázar de San Juan, 41 en el Hospital Universitario de Toledo, 13 en Manzanares, cuatro en Valdepeñas y una más en Albacete.
Las familias pueden llamar al 900 122 112 para contactar con sus allegados o resolver dudas. En Toledo se han habilitado el albergue del Castillo de San Servando y la Casa Pastoral del Arzobispado para acoger a familiares de personas heridas o fallecidas, ante la dificultad de encontrar alojamiento en la ciudad.
Padilla también ha destacado la colaboración de las administraciones, la intervención de la Unidad Militar de Emergencias y el apoyo de los voluntarios. La respuesta a la donación de sangre fue especialmente elevada en las cinco provincias, hasta el punto de que en Toledo algunas personas fueron derivadas a centros de salud.