La defensa del nuevo plan de salud de Castilla-La Mancha centró la intervención del consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, durante el III International Summit, celebrado este viernes en Madrid y organizado por el Círculo de la Sanidad.
Fernández Sanz planteó la necesidad de pasar de un sistema enfocado principalmente en curar a otro que implique a la ciudadanía y a los profesionales en el cuidado de la salud. El consejero sostuvo que el modelo actual ha dado buenos resultados en infraestructuras, formación y tecnología, pero su carácter reactivo exige un cambio de orientación.
El nuevo plan de salud apuesta por el bienestar
El responsable de las políticas sanitarias de Castilla-La Mancha explicó que el plan pretende mejorar el bienestar y la calidad de vida, incorporando también la relación entre la salud humana, la animal y los factores climáticos. Fernández Sanz vinculó este planteamiento con el concepto One Health, o Una única salud.
Durante el encuentro, defendió que la gestión sanitaria debe situar salud y bienestar en el centro. Según expuso, el 98% de las partidas se destina actualmente a la asistencia sanitaria, por lo que reclamó aumentar el peso presupuestario de la prevención.
«Estamos trabajando con un modelo triunfador que ya ha tocado techo, dedicado a curar, que ha funcionado muy bien y que ha posicionado al país en lo relativo a infraestructuras, formación y tecnología, pero que por su reactividad nos está demostrando que hay que corresponsabilizar a la ciudadanía y a los profesionales y orientar a ambos colectivos hacia la salud», afirmó el consejero.
La cronicidad condiciona la atención sanitaria
Fernández Sanz también describió ante los asistentes las características demográficas de Castilla-La Mancha. La población se reparte entre 919 municipios y solo seis ciudades superan los 50.000 habitantes, en un territorio donde tienen un peso relevante el envejecimiento y la cronicidad.
Con ese argumento, volvió a pedir un modelo de financiación que tenga en cuenta las necesidades de la región. «Mientras nos sigan financiando per cápita, no podremos hacer otra cosa», manifestó.
En el debate sobre las listas de espera, señaló que ahora hay más personas que atender y casos de mayor complejidad. También indicó que entre el 44% y el 46% de la actividad hospitalaria de Castilla-La Mancha corresponde a procesos oncológicos y defendió que los pacientes más complejos reciben atención antes.
Los responsables sanitarios participantes coincidieron en relacionar las listas de espera con un sistema que ha ampliado su capacidad para tratar enfermedades. Fernández Sanz reclamó que ese enfoque evolucione hacia la prevención y la corresponsabilidad entre ciudadanos y profesionales.