La Fiscalía de San Isidro, en Buenos Aires, reclamó este jueves 12 años de prisión para el médico de Maradona, Leopoldo Luque, dentro del juicio que examina la muerte del futbolista. La acusación también pidió condenas para otros cinco de los siete imputados y la absolución del médico clínico Pedro Di Spagna.
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren atribuyen a Luque, a la coordinadora médica de Swiss Medical Nancy Forlini y a la psiquiatra Agustina Cosachov un supuesto homicidio con dolo eventual. Para ellos solicitaron, respectivamente, 12, 10 y 8 años de cárcel.
El médico de Maradona, entre los principales acusados
La acusación pública reclamó también cinco años para el psicólogo Carlos Díaz y cuatro para el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón, en estos tres casos por homicidio culposo.
Durante su intervención ante el Tribunal Oral en Criminal número 7, Ferrari sostuvo que Luque «hizo todo lo posible para que las cosas salieran mal». El fiscal añadió que los acusados asumieron sus funciones, incumplieron sus obligaciones y dejaron al paciente en una situación de desamparo.
«A los imputados poco les importó la vida del paciente», afirmó Ferrari al solicitar la absolución de Di Spagna. En la sala estaban los acusados, las hijas de Maradona —Dalma, Gianinna y Jana—, sus hermanas Kity y Claudia, y sus exparejas Claudia Villafañe y Verónica Ojeda.
La acusación sitúa la muerte en 2020
Según la Fiscalía, Maradona murió el 25 de noviembre de 2020 a causa de una insuficiencia cardíaca, después de una agonía que pudo prolongarse hasta 12 horas. Los fiscales consideran que el desenlace era previsible y calificaron la actuación médica de «deficiente, ineficiente e indiferente».
El proceso tuvo que anularse y aplazarse en 2025 después de que trascendiera que una de las magistradas participaba en la realización de una serie documental.