La cuenca del Tajo terminó el año hidrológico 2025-2026 con el 83% de su capacidad embalsada, tras pasar de 6.863,07 a 9.178,59 hectómetros cúbicos durante los episodios de lluvias de enero y febrero. La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) ha presentado este balance, correspondiente al periodo comprendido entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de septiembre de 2026.
En el momento actual, las reservas se sitúan en el 54%, con 5.989,06 hm³. El máximo histórico del año anterior alcanzó el 86%.
La cuenca del Tajo mantiene la normalidad pese a las alertas
La gestión de los desembalses durante las avenidas permitió reducir los caudales de salida frente a los de entrada y evitó daños significativos en personas y bienes, según ha informado la CHT. El Sistema Automático de Información Hidrológica del Tajo emitió más de 2.000 avisos en tiempo real para apoyar la actuación de las comunidades autónomas ante el riesgo de inundaciones.
El estado global de la cuenca permaneció en situación de normalidad por escasez durante todo el año hidrológico. La subida de las temperaturas y el aumento de la demanda en verano activaron, no obstante, la prealerta en el abastecimiento de Cáceres desde julio, y en los sistemas del Sorbe, Béjar y Santa Lucía desde septiembre.
En cuanto a la sequía, la situación general fue de ausencia prolongada. El sistema Bajo Tajo entró en sequía prolongada en septiembre, seguido posteriormente por Tiétar, Tajo Izquierda y Henares. La CHT prevé que las lluvias de las últimas semanas y las previsiones meteorológicas permitan recuperar la normalidad.
Precipitaciones y apertura del trasvase
La precipitación acumulada alcanzó los 593,5 litros por metro cuadrado, una cantidad que se corresponde con el percentil 67 de la serie histórica 1980-2026. Febrero concentró los registros más elevados, con 136,3 litros por metro cuadrado.
Las aportaciones en la cabecera permitieron abrir por segundo año consecutivo el trasvase Entrepeñas-Buendía en lámina libre. El caudal comenzó con unos 12 m³/s y llegó hasta un máximo de 40 m³/s.
La nieve dejó en febrero una reserva puntual estimada de 75 hm³, el doble del máximo medio de la última década. El ascenso térmico provocó después un deshielo rápido y una pérdida generalizada de ese volumen.