Esther Padilla ha informado de que la declaración como Bien de Interés Cultural supone el máximo nivel de protección y reconoce su valor cultural como parte integrante y representativa del patrimonio de Castilla-La Mancha.
La consejera portavoz también ha señalado que «se permitirán aquellos usos compatibles con su puesta en valor y disfrute patrimonial, debiendo facilitarse la visita pública en los términos establecidos por la normativa autonómica».