El Barça levantó este sábado la Supercopa Ibérica de balonmano después de ganar al Sporting de Portugal por 39-34 en la final disputada en el Recinto Ferial de Vigo. El conjunto azulgrana encarriló el título tras el descanso y sostuvo su ventaja durante el tramo decisivo.
El Barça abre distancia tras el descanso
La final comenzó con ataques rápidos y un marcador muy equilibrado. Dika Mem y Dani Fernández asumieron buena parte de la producción ofensiva barcelonesa, mientras Kiko Costa y Orri Thorkelson mantuvieron al Sporting cerca en los primeros minutos.
El equipo dirigido por Carlos Ortega logró separarse durante la primera mitad gracias a las paradas de Albert Quesada y al trabajo de Djordje y Petar Cikusa en la organización del juego. El Barça alcanzó una renta de tres tantos, 16-13, en el minuto 23, aunque el cuadro portugués reaccionó y el intermedio llegó con 19-18.
La segunda parte cambió el pulso del encuentro. Pese a la expulsión de Ian Barrufet por una acción sobre Kiko Costa, el Barcelona amplió progresivamente su ventaja con la influencia de Petar Cikusa y los goles de Aleix Gómez y Dika Mem. En el minuto 45, la diferencia ya era de cinco tantos, con 29-24 en el marcador.
El Sporting intenta reaccionar, pero el Barça resiste
Ricardo Costa buscó una respuesta con una defensa adelantada. El técnico del Sporting también recibió la tarjeta roja por protestar durante el intento de remontada, mientras Jan Gurri y el portero André Kristensen sostenían las opciones del equipo lisboeta en los minutos finales.
El conjunto portugués llegó a colocarse a cuatro goles, pero el Barça gestionó la ventaja hasta el final. Dika Mem volvió a asumir la responsabilidad anotadora y el equipo azulgrana cerró la final con el 39-34 definitivo, resultado que le permitió celebrar el título en tierras gallegas.
Mohamed Aly había destacado bajo los palos del Sporting durante la primera mitad, y Luis Frade aportó acciones relevantes en el pivote del conjunto barcelonés antes de que la diferencia se ampliara tras la reanudación.