El derbi aragonés entre el Real Zaragoza y la SD Huesca, disputado en El Alcoraz, dejó una imagen negativa en el mundo del fútbol debido a la violenta acción del portero del Zaragoza, Esteban Andrada. El encuentro, correspondiente a la jornada 37 de LaLiga Hypermotion, finalizó con un resultado que, aunque importante, quedó ensombrecido por la tensión y la violencia en el campo.
Un penalti decisivo para la SD Huesca
El Huesca se llevó los tres puntos tras vencer 1-0, gracias a un penalti convertido por Óscar Sielva. Este triunfo fue crucial para ambos equipos, que luchan por evitar el descenso. Con este resultado, el Huesca suma 36 puntos y el Zaragoza se queda con 35, manteniéndose en la zona de descenso.
La expulsión de Andrada y la agresión a Pulido
El partido se tornó tenso en los minutos finales. Andrada fue expulsado tras recibir una segunda tarjeta amarilla por empujar al capitán local, Jorge Pulido. Sin embargo, lo más grave ocurrió después, cuando el portero argentino, en un arranque de ira, corrió hacia Pulido y le propinó un puñetazo en la cabeza. Este incidente fue documentado por el árbitro, Arcediano Monescillo, en su acta, donde se detalló la agresión y sus consecuencias.
Consecuencias del enfrentamiento
El colegiado anotó que, en el minuto 99, tras la expulsión de Andrada, este actuó de manera violenta, utilizando fuerza excesiva al golpear a Pulido, lo que resultó en un hematoma en su pómulo izquierdo. La situación provocó una tangana entre los jugadores de ambos equipos. Posteriormente, se mostraron tarjetas rojas a Dani Tasende, del Zaragoza, por dar una patada a un rival, y a Dani Jiménez, portero del Huesca, quien también se unió al enfrentamiento, impactando a Andrada en medio de la confusión.
