El Aston Villa ha lanzado un llamado a sus aficionados para que eviten mostrar símbolos políticos, mensajes o banderas durante el próximo partido que disputarán el 6 de noviembre contra el Maccabi Tel Aviv en la Europa League. Este encuentro, que corresponde a la cuarta jornada de la fase de grupos, ha cobrado relevancia debido a la tensión política que rodea el evento.
Polémica en torno a la asistencia de aficionados
La situación se ha visto agravada tras la decisión del grupo asesor de seguridad del Ayuntamiento de Birmingham, en Inglaterra, de prohibir la entrada de aficionados del equipo israelí al estadio. Esta medida se produce en medio de la controversia generada por la guerra en la Franja de Gaza.
Respuesta del Maccabi Tel Aviv
El Maccabi Tel Aviv anunció el lunes que no aceptará entradas para visitantes en el partido del 6 de noviembre en Villa Park. Esto se produce después de que el Gobierno británico manifestara que estaba «trabajando a contrarreloj» para asegurar que los aficionados de ambos equipos pudieran asistir al encuentro.
«El bienestar y la seguridad de nuestros aficionados es primordial y, a partir de las duras lecciones aprendidas, hemos tomado la decisión de declinar cualquier asignación ofrecida en nombre de los aficionados visitantes y nuestra decisión debe entenderse en ese contexto», afirmó el Maccabi en un comunicado. El club también expresó su esperanza de que las circunstancias cambien para poder jugar en Birmingham en un entorno deportivo en el futuro.
Medidas de seguridad y venta de entradas
En respuesta a la situación, el Aston Villa ha establecido su política de venta de entradas para el partido, advirtiendo a sus seguidores sobre la prohibición de mensajes políticos en el estadio, en cumplimiento de los protocolos de la UEFA. Además, el club ha implementado sanciones para quienes intenten adquirir entradas, limitando su venta solo a aquellos aficionados con un historial de compras previo a esta temporada.
El Aston Villa también ha confirmado que no habrá venta de entradas en la grada visitante, que permanecerá vacía, y que supervisará la reventa de entradas para evitar cualquier contravención.
Reacción del Gobierno británico
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, calificó de «equivocada» la decisión del grupo asesor de seguridad del Ayuntamiento de Birmingham y pidió su revocación. Asimismo, el Gobierno británico está a la espera de que la Policía de West Midlands presente esta semana los requisitos necesarios para garantizar la seguridad del partido con la presencia de aficionados de ambos equipos.
