El voluntariado juvenil de Castilla-La Mancha ha reivindicado su papel en la sociedad con motivo de la proclamación de 2026 como Año Internacional de las Personas Voluntarias para el Desarrollo Sostenible. Jóvenes de Cruz Roja, Scouts y la Asociación Proyecto Kieu, con sede en Numancia de la Sagra, han compartido sus experiencias y su visión sobre la participación social.
Las personas voluntarias defienden que la juventud forma parte del presente y que su implicación puede contribuir a construir sociedades más justas. También destacan que esta actividad permite adquirir habilidades, crecer en el plano personal y conocer realidades que de otro modo podrían quedar fuera de la vida cotidiana.
Blanca Gómez: ayudar a los demás desde la adolescencia
Blanca Gómez, directora autonómica de Cruz Roja Juventud en Castilla-La Mancha, se acercó al voluntariado durante la pandemia. Tenía 15 años cuando comenzó a sentir el deseo de «ayudar a la gente» y, un año después, entró en la sección juvenil de Cruz Roja gracias a un conocido de su padre.
Desde entonces, asegura que la experiencia le ha servido para organizar mejor su día a día y sentirse mejor consigo misma. Dedica horas a sus tareas de forma habitual y encuentra su principal motivación en ayudar a otras personas y comprobar después su agradecimiento. «Intento ser una voluntaria muy activa», explicó a Europa Press.
Gómez también alertó de las dificultades que afrontan quienes participan en actividades a pie de calle por la «ola de odio» hacia Cruz Roja. A su juicio, las faltas de respeto pueden afectar especialmente a quienes acaban de incorporarse. Pese a ello, animó a la juventud a probar el voluntariado porque «te curte mucho» y ofrece otra visión de la sociedad.
Scouts y Proyecto Kieu suman experiencias en la región
Beatriz Roncero, vicepresidenta institucional de Scouts de Castilla-La Mancha, comenzó en el movimiento con seis años y se convirtió en scouter a los 19. Ahora tiene 26. Su recorrido pasó por una etapa de compatibilización con los estudios de Medicina y, más tarde, por su regreso tras preparar el MIR.
La organización cuenta con grupos en las provincias de Albacete, Ciudad Real, Guadalajara y Toledo y reúne a casi 2.000 scouts en Castilla-La Mancha. Roncero sostiene que el movimiento depende de personas que colaboran sin esperar una recompensa y resume su filosofía en la idea de «dejar el mundo mejor que nos lo encontramos».
En Numancia de la Sagra trabaja la Asociación Proyecto Kieu, una entidad sin ánimo de lucro coordinada en materia de voluntariado local e internacional por Stefana Koyumdzhieva Georgieva. Llegó a la localidad toledana desde Bulgaria en 2019, después de conocer el Cuerpo Europeo de Solidaridad a través de una amiga.
El programa europeo ofrece a jóvenes de entre 18 y 30 años la posibilidad de realizar servicios de voluntariado o participar en proyectos relacionados con la solidaridad, tanto dentro como fuera de la Unión Europea. Koyumdzhieva eligió Proyecto Kieu por su trabajo con jóvenes y porque consideró que podía darle un nuevo sentido a su vida.