La vivienda en Castilla-La Mancha se ha convertido en uno de los principales problemas sociales y económicos de la región, según el informe Vivienda y Bienestar 2026 de CCOO. El estudio sitúa en el 51,2% de los ingresos el esfuerzo medio de los hogares para afrontar el alquiler junto a otros suministros básicos.
La presión es mayor en Guadalajara, donde alcanza el 66%, y en Toledo, con un 62%. Albacete registra un 54%, Cuenca un 51% y Ciudad Real un 50%, siempre con datos referidos a las capitales.
La vivienda en Castilla-La Mancha pierde peso como derecho
José Manuel Muñoz, secretario de políticas institucionales y desarrollo territorial de CCOO Castilla-La Mancha, ha presentado el documento y ha denunciado la transformación del mercado residencial. En sus palabras, el mercado atraviesa una profunda distorsión funcional
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El sindicato calcula que el alquiler ha subido un 24,8% en los últimos cuatro años, frente a un aumento salarial del 15%. CCOO sostiene que este desequilibrio reduce el consumo de otros bienes y servicios y puede dificultar la creación de empleo.
El informe también señala que comprar una vivienda exige de media 4,5 años de salario. En Guadalajara y Toledo la cifra supera los nueve años, mientras que en Albacete llega a ocho y ronda los siete en Ciudad Real y Cuenca.
Más de 300.000 viviendas permanecen vacías
Castilla-La Mancha cuenta con 1,3 millones de viviendas, de las que 303.000 están vacías, un 23% del total. CCOO advierte de que el parque público se ha reducido: de las 78.500 viviendas construidas entre 1991 y 2025, 56.892 mantienen esa categoría.
En 2025 se terminaron 3.650 viviendas en la región, pero solo 222 fueron de protección oficial. El sindicato propone considerar gran tenedor a quien tenga cinco o más viviendas y aplicar recargos progresivos a los inmuebles vacíos, especialmente en las zonas donde el esfuerzo supera la mitad del salario.
Muñoz ha defendido también la declaración de zonas tensionadas en Guadalajara y Toledo, así como una mayor intervención pública sobre el suelo y las viviendas sin uso. En paralelo, CCOO mantiene su apoyo a la huelga general y rechaza las peticiones para suspenderla.