El sistema LZB quedó señalado tras el choque entre un AVE y un tren Iryo ocurrido este miércoles en Urda (Toledo). Según el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el centro de control de Adif en Atocha permitió recuperar la circulación normal después de la avería, aunque la normativa fijaba entonces un límite de 40 km/h.
Este mecanismo de protección se emplea en líneas de alta velocidad que superan los 160 km/h. En España solo funciona actualmente en la línea Madrid-Sevilla y en la línea C5 de Cercanías de Madrid, entre Humanes y Móstoles-El Soto.
Qué hace el sistema LZB
El LZB intercambia información de manera continua entre los equipos situados en la vía y la cabina del tren. Con esos datos, supervisa la posición, la velocidad y la señalización, y puede ordenar un frenado de emergencia si se rebasa una restricción.
El sistema utiliza un cable instalado a lo largo de la línea y señalizaciones que permiten mantener esa comunicación entre la infraestructura y el tren. Así puede advertir al maquinista de una señal o de una reducción de velocidad, según explicó Jordi Viñolas Prat, director del Grado en Ingeniería Mecánica de la Universidad Francisco de Vitoria.
«El conductor no se lo puede saltar. O sea, si yo me saltara una señal en rojo, pues el tren se frenaría porque actúa ese sistema», señaló Viñolas.
La autorización tras la avería
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó desde el centro de control de Atocha que el LZB puede detener los trenes, pero que la decisión de reanudar la marcha corresponde al centro de control. También comunicó que ya se ha identificado a la persona que autorizó esa reanudación.
Puente confirmó que el sistema puede fallar de forma ocasional y que ya se han producido casos similares. A la vez, defendió que se trata de un mecanismo «contrastadísimo», instalado en la línea Madrid-Sevilla en 1992, y apuntó que se encuentra en proceso de sustitución.
El experto consultado explicó que España dispone también del Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario (ERTMS), con distintos niveles de control, y del Anuncio de Señales y Frenado Automático (ASFA). Este último emplea balizas: una avisa al maquinista y otra frena el tren si no reduce la velocidad.