El español Diego Poncelet, atleta de Red Bull, ha establecido el récord mundial de velocidad en skate al alcanzar los 151,83 km/h sobre un skateboard. El descenso se realizó a mediados de septiembre en un tramo cerrado de la Route du Port, en Les Éboulements, Canadá, ante un juez de Guinness World Records.
Poncelet, de 27 años, ya había llegado a 146,88 km/h durante su primera jornada de pruebas. Después esperó cinco días hasta encontrar unas condiciones de viento más favorables y superó su propia marca en casi cinco kilómetros por hora.
«Nunca llegué a admitir del todo que mi verdadero objetivo era alcanzar los 150 km/h; me daba miedo que no fuera posible», explicó el deportista tras el intento. «No fue hasta que alcancé los 151 km/h cuando me sentí completamente eufórico», añadió.
El descenso que permitió alcanzar los 151,83 km/h
La carretera elegida tiene unos 2,2 kilómetros y alcanza una pendiente máxima del 18%, con una recta de 600 metros. Poncelet pasó años examinando posibles ubicaciones en Austria, Irlanda y Canadá, según el comunicado, antes de decidirse por este trazado de la región de Charlevoix.
El análisis meteorológico lo realizó su tío, Miguel Sánchez Cuenca, especializado en vela de élite de la America’s Cup. La ubicación, en un valle junto al estuario del río San Lorenzo, canaliza el viento de una forma particular.
Para el descenso récord, el equipo aprovechó una breve ventana con viento de cola de entre 10 y 14 km/h, procedente del noreste, mientras el viento cambiaba de dirección. El viento de cara reducía la velocidad y las rachas laterales podían añadir inestabilidad.
Entrenamiento y equipamiento para ganar velocidad
El atleta se preparó en un túnel de viento en Ginebra para ajustar su postura y calcular cuánto tiempo podía mantenerla sin que el esfuerzo físico afectara a su rendimiento. También trabajó la movilidad del torso, reforzó el cuello y aumentó su masa corporal para reducir su perfil aerodinámico.
El mono incorporaba tejidos diseñados para limitar la turbulencia y un elemento posterior que ayudaba a colocar las manos bajo el cuerpo. Prada Linea Rossa colaboró en el desarrollo de las zapatillas y los guantes, mientras que los sistemas de apoyo para las manos facilitaban los derrapes.
La tabla utilizada fue su modelo profesional 9.81, con ruedas, rodamientos y lija de Seismic. Para la tentativa, el skateboard quedó integrado en un carenado aerodinámico de fibra de carbono.