El entrenador del Espanyol, Manolo González, ha reclamado a su equipo máxima concentración antes del partido contra el Real Madrid. El técnico considera que el conjunto blanquiazul deberá defender durante los 97-98 minutos que pueda durar el encuentro y afrontar cada fase con personalidad.
González no ve motivos para tener miedo, aunque sí mantiene el respeto por el rival y por el resto de equipos de la competición. En la rueda de prensa previa, describió al Real Madrid como un bloque con talento físico, técnico y mental, y elogió a José Mourinho como «uno de los mejores entrenadores del mundo y de la historia».
El Espanyol Real Madrid exige concentración hasta el final
La consigna del técnico pasa por defender juntos y mantener el orden frente a un adversario capaz de encontrar espacios por dentro, ganar duelos individuales y correr con peligro. «Atacar bien es muy importante», explicó, porque el Espanyol también debe tener criterio cuando recupere el balón.
El entrenador gallego avisó de que el equipo tendrá que sostener el ritmo mientras pueda. «Si aguanta 70 minutos, 70 minutos a tope», apuntó. También defendió que la posesión no siempre es el camino más eficaz y que, ante determinados rivales, las transiciones pueden ofrecer mejores opciones que el juego posicional.
Manolo González confirma tres bajas para el partido
El Espanyol afrontará el encuentro sin Leandro Cabrera, sancionado, ni Javi Puado y Kike García, ambos lesionados. González insistió en que el Real Madrid cuenta con futbolistas seleccionados por su capacidad para soportar la exigencia y la presión de ese escenario.
Más que el momento que atraviese el equipo madridista, al preparador le preocupa la respuesta de los suyos. A su juicio, será inevitable que el rival genere alguna ocasión, por lo que el Espanyol deberá saber sufrir y no dejar que los minutos de dominio blanco condicionen el resto del partido.
El técnico guarda sus claves para superar al Madrid
González evitó detallar cómo pretende hacer daño al conjunto dirigido por Mourinho. Sí recordó que cualquier equipo tiene puntos débiles, aunque admitió que son menos visibles en conjuntos del nivel del Real Madrid.
El objetivo, resumió, es que el Espanyol mantenga el pulso, resista los golpes y continúe compitiendo hasta el final. Esa capacidad, señaló, permitiría al equipo crecer y madurar durante el encuentro.