La ruta de la Red de Patrimonio Histórico de España (REPAHIS) invita a los viajeros a descubrir un recorrido lleno de historia y encanto que abarca desde Castilla-La Mancha hasta Andalucía, pasando por Extremadura y Murcia, durante este Puente de Mayo. En este trayecto, castillos, alcazabas, palacios y molinos se convierten en testigos de un pasado fascinante.
Castillos y fortalezas en Castilla-La Mancha
Un destacado entre estos monumentos es el Castillo de Belmonte, ubicado en la provincia de Cuenca. Este castillo, con su singular planta en forma de estrella y arquitectura gótico mudéjar, sorprende por sus interiores palaciegos adornados con techos mudéjares. Además, cuenta con un «bestiario medieval» esculpido en piedra y se sitúa junto al Trebuchet Park, el mayor parque histórico-temático de instrumentos de asalto a escala real del mundo, que alberga unas 40 máquinas de asedio.
La ruta continúa en Alcalá del Júcar, donde el castillo ofrece una vista impresionante del Patio de Armas, la Torre del Homenaje, de forma pentagonal, y una amplia explanada de 4.000 metros cuadrados. Este castillo tiene sus raíces en los fortines construidos por los almohades a finales del siglo XII y XIII.
Otro punto de interés es la fortaleza de Chinchilla de Montearagón, que fue reconstruida en el siglo XV sobre una antigua fortificación árabe. Esta fortaleza, situada en un lugar estratégico, es visible desde Albacete y conserva lienzos de muralla de su pasado.
Por último, regresando a la provincia de Cuenca, se encuentra el menos conocido Castillo de Garcimuñoz, declarado Conjunto Histórico en 2002. Este castillo destaca por estar compuesto por dos castillos superpuestos y fue restaurado entre 2010 y 2016 en un estilo postmoderno, lo que generó cierta polémica.
Enclaves históricos en Andalucía
En Andalucía, la ruta comienza en la Fortaleza de la Mota, en Alcalá la Real, Jaén. Este lugar es una auténtica ciudad fortificada que alberga una antigua ciudad medieval, considerada el conjunto urbano medieval mejor conservado de la región.
Priego de Córdoba, por su parte, cuenta con una fortaleza árabe que fue reformada en los siglos XIII y XIV. Su origen se remonta a la época islámica de Al-Ándalus, y fue conquistada por Fernando III en 1226. La torre del Homenaje, construida por la Orden de Calatrava en 1246, se eleva a 30 metros de altura.
El recorrido sigue con el castillo de Almodóvar del Río, una de las fortalezas mejor conservadas de España, famosa por haber sido escenario de «Juego de Tronos», y que data del año 740. La Alcazaba de Antequera, popularmente conocida como el ‘Castillo de Papabellotas’, junto a su Real Colegiata, es otra joya arquitectónica que representa el renacimiento en la región.
Más al sur, en Tarifa, se encuentra el castillo de Guzmán el Bueno, construido en el año 960 por el califa omeya Abd al-Rahman III. Este recinto defensivo es uno de los mejor conservados en España. En Málaga, el castillo de Álora, ubicado en el Cerro de las Torres, muestra las huellas de diversas civilizaciones a lo largo de la historia.
Finalmente, en Sevilla, la Casa de Pilatos, un ejemplo de la arquitectura del siglo XVI, se sitúa en el centro de la ciudad. Su nombre proviene de la peregrinación del I Marqués de Tarifa a Jerusalén. También en Sevilla, el Palacio de la Condesa de Lebrija ofrece impresionantes mosaicos, columnas y elementos decorativos de estilo árabe.
Explorando Extremadura y Murcia
La ruta se extiende hacia la Región de Murcia, donde la Fortaleza del Sol representa una excelente opción para disfrutar de unas vacaciones en familia. Este lugar, catalogado como Bien de Interés Cultural, estuvo en uso hasta mediados del siglo XVI y conserva vestigios de su pasado medieval, incluyendo una sinagoga y un barrio judío del siglo XV.
En Lorca, el Palacio de Guevara destaca como uno de los ejemplos más representativos del barroco civil del Levante español, con su pavimento de cerámica valenciana de Manises.
Por último, en Extremadura, los castillos como el de Miraflores en Alconchel, que impresiona con su torre del homenaje y mazmorras, y el castillo de Feria en Badajoz, forman parte de un paisaje que fusiona historia y belleza.
