La Guardia Civil, a través de su Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), ha llevado a cabo una investigación sobre un hombre propietario de una explotación hortícola intensiva en Burujón, Toledo. Este individuo está siendo considerado como el presunto responsable de un delito contra la salud pública y el medio ambiente por el uso de productos fitosanitarios prohibidos en sus cultivos, que luego eran distribuidos a distintos supermercados.
Desarrollo de la operación ‘Operación Sangou’
La operación, conocida como ‘Operación Sangou’, se realizó en colaboración con inspectores de la Dirección General de Ordenación Agropecuaria de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, así como un Agente Medioambiental de la Confederación Hidrográfica del Tajo. La investigación se centró en una explotación agrícola que contaba con varios invernaderos destinados al cultivo intensivo de hortalizas y verduras.
Localización de un almacén clandestino
Durante la intervención, los agentes encontraron un almacén clandestino que contenía más de 600 envases de productos fitosanitarios de origen asiático. Se sospecha que estos productos fueron introducidos en España evadiendo los canales regulares de importación, lo que supone una violación de las normativas nacionales y europeas al carecer de etiquetado adecuado y del número de registro del fabricante, según informa el instituto armado.
Falta de información crítica en los envases
Los envases intervenidos no proporcionaban información esencial sobre toxicidad, pictogramas de seguridad ni dosis de aplicación, lo que agrava la situación. Un análisis preliminar de las sustancias detectó la presencia de principios activos altamente peligrosos, muchos de los cuales han sido prohibidos o no renovados por la normativa de la Unión Europea debido a sus efectos adversos para la salud humana y el medio ambiente.
Resultados de los análisis en la explotación agrícola
En el marco de la investigación, se tomaron muestras de tierra y hojas de las verduras cultivadas para análisis posteriores. Los resultados confirmaron que los alimentos contenían sustancias químicas prohibidas, lo que representa un riesgo significativo de que estas llegaran al consumidor final con niveles de alta toxicidad.
Condiciones higiénico-sanitarias deficientes
Los agentes también documentaron una falta total de condiciones higiénico-sanitarias y una gestión negligente de los residuos peligrosos. Se destacó el hallazgo de una fosa empleada para la eliminación mediante quema de envases de productos fitosanitarios, junto con otros residuos de diferentes tipos.
Riesgo de contaminación del medio ambiente
Además, se identificó una estación de repostaje improvisada que habría causado el vertido directo de hidrocarburos en un terreno adyacente al arroyo de Alcubillete, un cauce fluvial que separa la explotación. Este hecho genera un riesgo real de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
