Asaja Toledo reclama una respuesta coordinada de las administraciones regional, nacional y provincial ante los incendios en Toledo que han afectado a explotaciones agrícolas, forestales y ganaderas. La organización pide que las ayudas cubran tanto las pérdidas causadas por las llamas como los perjuicios derivados de las labores realizadas para contenerlas.
La asociación está instando a los agricultores y ganaderos afectados a reunir cuanto antes pruebas de los daños. Para ello, deben elaborar un informe con las parcelas perjudicadas, una relación detallada de las pérdidas y fotografías u otras evidencias gráficas, y entregarlo en la Oficina Comarcal Agraria (OCA) que corresponda.
Asaja pide documentar todos los daños de los incendios en Toledo
La organización considera que esta documentación permitirá a la Consejería de Agricultura conocer con precisión la situación de las explotaciones y activar las medidas de apoyo. Su petición incluye los daños visibles tras el paso del fuego, pero también los ocasionados durante la prevención, la extinción y el aseguramiento de las zonas afectadas.
Entre los incendios citados por Asaja figuran el de Villa del Prado-Almorox, que alcanzó terrenos de la Comunidad de Madrid y de Toledo, y el del valle del Tiétar, con afección en la Sierra de San Vicente, especialmente en La Iglesuela. También se han registrado daños en fincas de Mazarambroz por el incendio de la Sierra del Castañar y en Retuerta del Bullaque.
La maquinaria agrava las pérdidas en las explotaciones ganaderas
En varias fincas de La Iglesuela, los trabajos para abrir cortafuegos y zanjas de seguridad implicaron la entrada de maquinaria pesada. Según Asaja, esas actuaciones provocaron el arranque de árboles, incluidos olivos, la destrucción de vallados y cercados, la pérdida de pastos y el deterioro del suelo.
«A las consecuencias directas del incendio se suman ahora los costes de recuperar los terrenos, reparar y reponer los vallados, acondicionar las fincas y afrontar el sobrecoste de la alimentación del ganado por la pérdida de pastos», asegura la organización.
Una ganadera afectada calcula que la vegetación necesaria para recuperar el pastoreo puede tardar entre tres y cuatro años. La recuperación del suelo, dañado por las zanjas excavadas para asegurar el perímetro, requerirá trabajos y aportes que favorezcan su regeneración. Hasta entonces, los ganaderos tendrán que buscar otras vías para alimentar a sus animales.
El ganado no sufrió daños directos por las llamas, según la información trasladada por Asaja. Sin embargo, las dificultades de acceso a algunas fincas durante la emergencia impidieron realizar el ordeño con normalidad en determinados casos y provocaron episodios de mastitis.
Toledo figura entre las zonas afectadas por la declaración estatal
La pérdida de pastos también está obligando a utilizar el heno reservado para el invierno. Asaja advierte de que esta medida únicamente retrasa el problema, ya que más adelante será necesario comprar alimento y asumir un mayor gasto en pienso.
La organización recuerda que Toledo está incluido en la declaración estatal de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil. Por ello, reclama que las medidas se concreten pronto y que el acceso a las ayudas sea ágil, con una valoración que contemple el daño directo del fuego y el coste posterior de recuperar la capacidad productiva de las explotaciones.