Este lunes, en las capitales de Castilla-La Mancha, numerosos inmigrantes han comenzado los trámites de regularización, destacando los beneficios que este proceso podría aportar a sus vidas. Entre las ventajas mencionadas se encuentran la estabilidad y la posibilidad de contribuir «más» al Estado, según han expuesto en entrevistas con Europa Press.
Albacete: Primeros pasos hacia la regularización
En Albacete, Luis Biedma, un paraguayo de 46 años, se convirtió en el primer migrante en presentar toda su documentación en la sede de Correos. «Fui el primero. Me atendieron muy bien», comentó Biedma, quien considera que el proceso es «muy sencillo». Además, confía en que, si su solicitud es aceptada, podrá disfrutar de «una tranquilidad para seguir trabajando y aportando al país».
Por su parte, José Luis Pérez, un ingeniero aeronáutico venezolano de 42 años que llegó a España en octubre, expresó su esperanza de que la regularización le permita acceder al mercado laboral. «Creo que el proceso va a ser beneficioso para todos. Si podemos trabajar legalmente, vamos a aportar mucho más a la Administración», afirmó.
José Luis López, un colombiano de 53 años, asistió a Correos con su familia y espera que su regularización «sea un éxito». Aunque no tiene claro cuánto tiempo tomará recibir la respuesta por correo electrónico, subrayó la importancia de obtener documentos para mejorar la situación laboral de su familia. «No es fácil llegar a un país extraño, y sin documentos no hay oportunidades», destacó López.
La Oficina Municipal de Atención Ciudadana de Albacete abrió sus puertas este lunes con una larga fila de más de cien migrantes en busca de la documentación necesaria para el proceso de regularización. Los funcionarios han instalado mesas en la calle con formularios y bolígrafos para facilitar los trámites, dado el alto volumen de asistencia.
Entre los que aguardaban, Wilkerson Jesús Pérez, un joven colombiano de 20 años, esperaba su turno para solicitar el informe de vulnerabilidad, el último documento que le falta para completar su regularización. «A esto vine a este país, a regularizarme, salir adelante y tener un futuro mejor», comentó, señalando las limitaciones que enfrenta en Colombia.
Ciudad Real: Un cambio de rumbo
En Ciudad Real, Marcela Dorado y Camilo Orozco han vivido sin papeles durante siete años, criando a sus dos hijos en la localidad de Cózar, donde han encontrado estabilidad. A lo largo de este tiempo, han trabajado de manera irregular en el campo, enfrentando dificultades para acceder a empleos más estables debido a la falta de documentación. «Han sido complicados por el tema del trabajo», afirmaron, añadiendo que la regularización representa un punto de inflexión en sus vidas.
Asimismo, Eduardo Hurtado y Tania Yeraldine, quienes llegaron a la provincia de Ciudad Real hace un año después de pasar por Madrid y Valdepeñas, han encontrado en el campo su única fuente de subsistencia. Sin documentos, han tenido que aceptar trabajos en la economía sumergida, lo que ha limitado sus posibilidades laborales. La apertura del proceso de regularización ha renovado sus esperanzas de acceder a empleos que se ajusten a su experiencia.
Eduardo aspira a convertirse en autónomo y abrir su propio negocio de carpintería en España, una meta que hasta ahora le había sido inalcanzable. «Podemos trabajar y cotizar», enfatizaron, destacando la posibilidad de construir una vida más estable para sus hijos en la provincia, donde han recibido una buena acogida.
Finalmente, Santiago Hurtado, hermano de Eduardo, también ha trabajado en el campo sin contrato durante un año. Reconoció que al principio recibió la noticia de la regularización con cautela, pero luego con alivio. «No lo creía», confesó, aludiendo a los rumores sobre el proceso que le habían llegado.
