El Comité Olímpico Internacional (COI) ha decidido prohibir a un piloto ucraniano de skeleton el uso de un casco que rendía homenaje a los deportistas fallecidos en su país a causa de la guerra, durante los Juegos de Invierno que se llevan a cabo en Milán y Cortina d’Ampezzo, Italia.
Vladyslav Heraskevych y su homenaje a los atletas
Vladyslav Heraskevych, de 27 años, compartió en su cuenta oficial de Instagram que su casco exhibe imágenes de varios atletas ucranianos que perdieron la vida en ataques rusos, con la intención de honrar a sus compañeros, muchos de los cuales han sido olímpicos. Durante el entrenamiento oficial del lunes, el piloto utilizó el casco, aunque aún espera la aprobación del COI, que prohíbe cualquier tipo de simbolismo político en los Juegos.
Comunicado del COI y comparativas
En un vídeo compartido, Heraskevych reveló que Toshio Tsurunaga, un representante del COI, le informó sobre la «estricta prohibición» que le impedía utilizar el casco tanto en entrenamientos como en competiciones. El piloto expresó su frustración al señalar que un deportista italiano de snowboard había competido con una bandera rusa en su casco sin que se tomaran medidas en su contra, mientras que él no podía rendir homenaje a sus compatriotas fallecidos, muchos de ellos parte de la familia olímpica.
Un precedente emotivo en la historia del COI
El atleta recordó un evento del 2008, cuando el halterófilo alemán Matthias Steiner subió al podio en los Juegos de Pekín con una foto de su esposa fallecida. «Ese momento es uno de los más emotivos de la historia del COI, pero lamentablemente para los ucranianos, parece que las reglas son diferentes», destacó Heraskevych.
El futuro de la reclamación de Heraskevych
A pesar de las adversidades, el piloto ucraniano afirmó que no se rendirá y seguirá luchando. Anunció su intención de presentar «una reclamación oficial» ante el COI, con la esperanza de que la negativa sea atribuible a una sola persona y no a la organización en su conjunto. «Agradezco el apoyo, el mundo debe conocer el precio de la libertad», concluyó Heraskevych.
