El Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado un importante paso al reconocer esta semana el juego de las Caras en Calzada de Calatrava, Ciudad Real, como Bien de Interés Cultural en la categoría de Bien Inmaterial. Este reconocimiento destaca la relevancia cultural de una festividad que ha perdurado en el tiempo.
Una tradición arraigada en la comunidad
La consejera Portavoz, Esther Padilla, ha compartido que esta celebración, que se lleva a cabo cada Viernes Santo, reúne a generaciones enteras en un rito popular que transforma la Plaza de España en un espacio de encuentro, identidad compartida y memoria viva.
Cómo se juega al juego de las Caras
El Juego de las Caras comienza tras la Procesión del Encuentro, momento en el que los vecinos y vecinas dibujan círculos en el suelo y forman corros para dar inicio a la partida. En el círculo, el jugador, conocido como «punto», deposita la cantidad de dinero que desea apostar, mientras que la «banca» iguala esa cantidad. El subastador lanza al aire dos monedas antiguas, denominadas «las piezas», que suelen ser de diez céntimos acuñadas en la época de Alfonso XII. El resultado de la tirada determina al ganador: si ambas monedas caen en cruz, gana el jugador; si caen en cara, la banca se lleva el premio; y si aparece una cara y una cruz, la tirada se repite.
Un simbolismo profundo
Padilla ha enfatizado que este gesto tiene un significado simbólico, ya que evoca el momento en que los soldados romanos se jugaron a los dados las vestiduras de Jesús al pie de la cruz, dotando al juego de una carga histórica y emocional.
Reconocimientos y singularidades de la festividad
Aunque existen manifestaciones similares en otros pueblos, originadas en la reconquista realizada por la Orden de Calatrava, es en Calzada de Calatrava donde esta tradición tiene un mayor arraigo. Desde 1993, el juego de las Caras está declarado Fiesta de Interés Turístico Regional y forma parte de la declaración de Interés Turístico Nacional de la Ruta de la Pasión Calatrava. Además, es la única fiesta profana que se celebra en Castilla-La Mancha durante la Cuaresma, lo que añade un atractivo especial a esta celebración, como ha subrayado la consejera.
