El precandidato a la presidencia del FC Barcelona, Xavier Vilajoana, ha dado a conocer este viernes una carta de dimisión que envió en 2005 al entonces presidente Joan Laporta, durante su primer mandato. En aquella época, Vilajoana formaba parte de la Comisión Deportiva encargada del fútbol sala y ha señalado que los motivos que lo llevaron a dimitir «continúan plenamente vigentes».
Contenido de la carta de dimisión
En la misiva redactada hace dos décadas, Vilajoana comunicaba su «dimisión irrevocable» tras los cambios en la estructura del club, especialmente en la sección de fútbol sala. En su carta, expresaba su preocupación por que «las actuaciones basadas en criterios estrictamente profesionales han dejado paso a decisiones tomadas según criterios de amiguismo», tras varios meses de inacción de la junta directiva y la reubicación de la sección dentro de áreas no profesionales.
Reflexiones dos décadas después
Hoy, Vilajoana sostiene que aquel episodio no fue un caso aislado, sino que refleja una forma de gestionar que, a su juicio, se ha intensificado con el tiempo. «Veinte años después, todo sigue igual o peor. En la cúpula del Barça de hoy hay demasiados familiares, amigos y conocidos. A esto se le llama nepotismo, y no es que lo diga yo, es un hecho fácil de contrastar», manifestó.
Impacto en la gestión del club
El precandidato también afirmó que esta dinámica afecta negativamente la calidad de la gestión y erosiona la credibilidad institucional del FC Barcelona. «Para mí, poner el club por delante de todo no ha dependido nunca de quien ocupe la presidencia. Cuando he creído que los estándares institucionales del Barça estaban en riesgo, lo he dicho», agregó.
Propuesta de comisión anticorrupción
En este contexto, Vilajoana anunció su intención de crear una comisión anticorrupción independiente de los órganos ejecutivos, con el fin de fortalecer la rendición de cuentas y prevenir prácticas opacas dentro de la entidad. Defendió que la profesionalización de la estructura y la clara separación entre relaciones personales y responsabilidades directivas son condiciones «imprescindibles» para preservar el modelo institucional del club.
