La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha dado un paso importante hacia la inclusión de personas con discapacidad intelectual mediante el arbitraje de fútbol playa. Este esfuerzo se ha materializado durante un encuentro formativo celebrado en Jaén, en el que participaron árbitros de Primera División junto a Rubén Almazán y Alejandro Pena, quienes forman parte del programa Be My Referee.
Formación inclusiva para árbitros
Rubén Almazán y Alejandro Pena han seguido el mismo programa formativo que sus colegas, con el propósito de arbitrar en diversos torneos más allá de las ligas inclusivas en las que ya están involucrados. Ambos son parte del proyecto Be My Referee, que es fruto de la colaboración entre Mi Fundación Alex, Down España y AGF Genuine Experiences, y que trabaja junto a la RFEF para promover la inclusión a través del arbitraje.
Un encuentro sin distinciones
Durante el fin de semana, la capital jiennense ha sido escenario de actividades formativas en las que no se ha hecho distinción en cuanto a contenido, carga lectiva, fundamentos técnico-tácticos o entrenamientos físicos entre los árbitros de la máxima categoría de fútbol playa y sus compañeros Rubén Almazán y Alejandro Pena.
Declaraciones sobre la inclusión
«No nos juntamos aquí para incluir, sino para integrar, como uno más, a cualquier persona que esté dispuesta a cumplir el sueño del arbitraje», expresó Rubén Eiriz, responsable de fútbol playa del Comité Técnico de Árbitros (CTA).
El cierre de estas jornadas estuvo a cargo del presidente del CTA, Fran Soto, quien destacó la importancia de la inclusión en el deporte. Durante el evento, se contó con la participación telemática de árbitros internacionales como José Luis Munuera Montero y Alejandro Hernández Hernández.
Una experiencia inolvidable
Rubén Almazán y Alejandro Pena compartieron su experiencia en Jaén, describiéndola como «un lujo». «Es algo que nos hace sentir como si estuviésemos flotando en una nube», comentaron, y aprovecharon la ocasión para alentar a los jóvenes a unirse al mundo del arbitraje. «Por encima de cualquier otra cosa, todos y todas somos capaces», concluyó Rubén.
